Capítulo 17

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Albert se levantó temprano como siempre acostumbraba y con parsimonia bajó al estacionamiento, se extrañó al ver una bicicleta rosa junto a su auto, pero no le prestó mayor importancia, después de todo su estacionamiento lo compartía con su único vecino de piso, y nunca en todos los 4 años que tenía viviendo allí había tenido problemas con él. Otra cosa que llamó su atención es que por fin veía limpio el hermoso mercedes blanco que llevaba abandonado allí casi año y medio. Aún así no le tomó gran importancia a lo que vió. Albert subió a su auto, activo el portero electrónico de la cochera y salió tranquilamente con rumbo a su bufete, el día estaba tranquilo y el satisfecho porque el día anterior había podido escribir 2 capítulos seguidos de su novela. Hacía tiempo que él no escribía tantas líneas consecutivas, tal vez cerca de un año.

Albert últimamente había tenido una inspiración a cuentagotas, y sin tener idea de qué la había activado otra vez, simplemente disfrutó de instantes maravillosos de creación. La bella mujer de ojos azules que llegaba intermitentemente, a través de flashes mentales, haciéndole sentir que su imagen besaba su alma, permitiéndole percibir la ternura de su mirada, a lo largo de la noche fue su única distracción. Por lo demás, nada más lo había perturbado en su hora de hilvanar sentimientos que se cobijaban en su alma esperando vida, libertad y emociones que se anidaban en cada tecleada de su ordenador. La mente receptiva de Albert iba creando una aventura que la inspiración le obsequiaba y lo unía a su esencia por su propia naturaleza de    hacedor de historias. Y esa inspiración se tornó en alegría plena y fiel compañera atenta y dispuesta.

-Buenos días Leyla, ¿cómo amaneciste hoy?

-....  -Leyla lo miraba muda, no sabía que contestar, jamás Albert se había comportado tan atento con ella.

-¿Y dime tenemos algún caso nuevo o cita importante para hoy? Leyla, -decía Albert invadiendo el espacio de Leyla husmeando entre las hojitas sueltas de post it colocadas a modo de recordatorios en el marco del ordenador de Leyla

-....

-Bien, ya que no hay nada relevante, me retiro a mi oficina, ya sabes no me interrumpas a menos que sea realmente importante.

-....

-¡Ah! casi se me pasa, si se atreve a venir por aqui Leticia. Ya sabes. No estoy para ella pasasela a al doctor Silvio Prescott. Después de todo él es su abogado. ¡tu as a compris!.

-ehh quedó en duda Leyla.

-¡Mario a mi oficina! 

-Enseguida doctor Contreras. -decía Mario, burlándose de Leyla con una mueca graciosa, pues estaba seguro que ella no había entendido la última frase de Albert. 

-aichhh!!! Es que el doctor Contreras me vuelve loca con sus frasecitas en idiomas distintos, felizmente me dió tiempo a grabar lo que dijo, es sólo de averiguar que rayos dijo y en que idioma lo dijo. -Se decía Leyla molesta por la forma de ser de Albert.

-Jajajajajaja, es francés -Se reía Bertha desde el cubículo vecino sacando la cabeza por sobre el muro del panel central. 

- Leyla sabes algo del doctor Prescott, ayer no vino a trabajar todo el día, y hoy aún no ha venido ni ha llamado.-Decía Bertha.

-Ni idea amiga. Además con mi jefe ya tengo suficiente. Aun estoy tratando de descifrar, que fue todo lo que me dijo. -Dice quejándose Leyla.

-Ese hoy ha venido muy contento, seguro tiene a l doctor Prescott amarrado a su cama recuperándose, dicen que Prescott es muy bueno haciéndolo, hay muchas chicas de aquí que ya lo probaron. Incluso ha estado enredado con algunas del café del frente... -Afirmaba Bertha.

A FAVOR DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora