Capítulo 43

270 49 28
                                        

—¿Qué tal te sentiste? ...Te voy a revisar, no te muevas, necesito cambiarte ese apósito, y luego ... te inyectaré, ¿entendido?

—¿Debo pensar que sólo te gusta verme el trasero? Yo esperaba otra cosa,... No sé... ¿un hola muñeco?... no hay un cariñito para este pobre hombre moribundo; después de todo, dentro de poco ¿no pasaré a mejor vida?.

—No cabe duda que los hombres son de lo más exagerados por casi nada.

—¿Casi nada? Ya te quiero ver a ti en mi lugar con el trasero perforado cada 8 horas y una herida de bala en el muslo.

—Solo date la vuelta ¿si?, no tienes porqué hacer tan complicadas las cosas. Ya casi te dan el alta, ¡estás bien!,...  mientras que tu amigo...  A él si casi lo matan, su operación fue complicada.

—¿Te puedo preguntar algo?

—Espero no sea nada atrevido o de verdad te irá mal conmigo.

—Me encantas cuando te enojas y frunces tu ceño, sencillamente eres hermosa hasta haciendo muecas desagradables.

—¿Ya te das vuelta?

—¡Qué tal geniecito!, te muestro todo lo que tu quieras. Si quieres que muestre la desnudez de mi trasero. Bien, eso te mostraré. Si me lo pides, también, te puedo mostrar la desnudez de mi frente.

—Si sigues de atrevido creo que mandaré a alguna compañera a reemplazarme.

—¡Nooo! Y perderme tus mejillas sonrosadas y tu tacto allí atrás. ¡No!, de ninguna manera. Además este trasero y todo lo demás es sólo tuyo.

—¡Por Dios! Lo que tengo que escuchar. Ya no me hagas perder el tiempo y volteate para inyectarte. —dice Lucero descubriendo la nalga de Silvio para proceder a inyectarlo.

—¡Qué carácter! Espero que no maltrates así a nuestros hijos.

—Sigue soñando.

—Claro que si bonita. Lo hago a diario. ¿Sabías que gracias a ti aprendí lo que es soñar despierto?

—Ahhh.

—¿Tienes novio, amante o marido?

—¿Qué le importa?

—Me importa mucho querida. Porque te aviso que estoy dispuesto a pelearme con quien sea.  Porque soy muy celoso y no comparto. Además, tu serás la madre de mis hijos.

—¡Qué atrevido! Yo no te he dado ninguna confianza como para que... que me hables aa...así. —dice Lucero algo afectada, al sentirse atraída por el brazo de Silvio hacia su cuerpo.

—Pero no entiendo, por qué te alarmas, desde el primer momento te he dicho que cupido me traspasó con todo y su flecha estampando mi corazón y mi alma en ti. Así es que me seguirás viendo hasta el último de tus días o de los míos, bonita. Sé que te dije que no te molestaría nunca más hasta que me dijeras tu nombre. Y pues ya lo hiciste. Ahora no pretendo molestarte, sino enamorarte, porque en ti he encontrado todo lo que buscaba en una mujer. Y no me importa si tienes hijos o no, yo te quiero con todo. —Dice Silvio mirándola fijamente a su ojos.

—Creo que las inyecciones están un poquito fuertes, tal vez deba decirle al doctor que le baje las dosis, ya estás delirando.

—No finjas que te desagrado, vi como te sonrojas cuando estás frente a mi. —comenta Silvio acercándose a ella y tomando su mano para llevarla a sus labios. 

..........................................

—Como oyes hermano, por poco y asesinan a Bertha. Mario vino personalmente a contármelo hace media hora.

A FAVOR DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora