Capítulo 22

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Albert conducía pensativo concentrado en la autopista hasta que el timbre del teléfono lo saca de su sopor.

-ring ring ring

-¿Dime bro?, ¿qué me quieres decir?

-¡Maldita sea Albert!, por fin contestas el teléfono, me tenías intrigado

- ¡Hey!No grites, mira que no tengo intenciones de perder mi valioso tiempo.

-Valioso tiempo el mío. Albert, me tenías que haber venido a buscar hace mucho. Hoy tenemos que ir con el informante para el juicio del tipo del muelle.

-La verdad estoy en camino a casa. Mira Silvio ya te alcanzo en unos minutitos. Y ya deja de gritar, pareces una vieja.

-No dirás lo mismo cuando me vengas a ver. -Comentaba Silvio. Por el disgusto mínimo me tienes que traer bombones. ah y una docena de claveles rojo pasión.

- jajajajajaja

-Y no te rías Albert, que es en serio, quiero bombones, estoy antojoso.

- Si no fueras hombre diría que estás  embarazado. Es queeeee... Silvio contigo ya no se puede.

-Como que no se puede, yo lo puedo todo papi, tú sólo decide la posición y déjame a mi proceder y hacerte feliz.

-Estas bien loco. Dame unos minutos, de donde estoy estoy bastante cerca. Yo te alcanzo en el lugar.

-Y lo de los bombones es serio, ah y ya me adelanté con los documentos que imagino no preparaste para la entrevista, ¿Cierto?- decía Silvio.

-Es verdad, bueno ya hablamos.

Albert giró a la izquierda y en algo menos de quince minutos alcanzó a Silvio en una cafetería Miraflorina, estacionó su vehículo a un par de cuadras y se dirigió hasta el lugar caminando tranquilamente. Ingresó y con la mirada pudo localizarlo en la parte central del lugar con dos tazas de café helado.

-Últimamente te estas poniendo bastante rápido, o es que le estas poniendo turbo a tu deportivo. -Decía Silvio risueño.

-Más o menos. Pero dime para qué me citaste aquí y tan urgentemente. -Comenta curioso Albert.

- Mira, Albert, tenemos un problema. Primero; te me estás poniendo vejete, ya tienes síntomas de alzheimer. Segundo; si te digo tenemos un problema, es porque desde ayer tengo una mujer que me hostiga hora a hora. Con decirte que montó guardia en casa toda la noche, y lo digo porque lo comprobé. Y no me dió nada de gusto ser acosado de esa forma. 

-Vamos por partes; primero quien te acosa

- Pues nada menos que Leticia.

-¿Leticia?, No se supone que estaba loca por mi. 

-Yo creo que ya te vió de cerquita y se dió cuenta que yo soy el más guapo y el de mejor trayectoria. La experiencia cuenta Albert.

-¿Estás seguro que te hizo guardia toda la noche?

-Así es. yo mismo la vi através de mi persiana por la madrugada y siempre la vi observando desde su vehículo. Y creeme se lo que ví.

-Es decir la víspera del juicio.

-Tu lo has dicho, Albert, eso es curioso.

-y Precisamente después del juicio quiso abordarme y no precisamente para felicitarme por mi desempeño con su defensa, sino buscando más que amistad de mi parte. Y como comprenderás Silvio, le deje clara mi postura hacia ella. Pues yo no pienso enredarme con ella de ninguna forma. Es muy manipuladora.

A FAVOR DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora