Capítulo 29

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Las cosas en el bufete de Albert marchaban mejor que nunca, cada día Albert tenía muchas más satisfacciones a nivel profesional. A nivel sentimental las cosas iban más que bien. Ya casi a escasos días de ser padre andaba rebosando alegría por cada poro. Aunque algo nervioso y distraído.  Se sobresaltaba cada que el teléfono vibraba; por ello sus amigos inseparables andaban con él a todas horas. Entre los cuatro; Silvio, Marcelo y Mario, su asistente personal, y el propio Albert cuidaban de Ellen evitando que trabaje más de la cuenta en "Aromas Peruanos" o haciendo demasiadas cosas en casa. Y por su parte Albert había trasladado a casa todo el trabajo posible, y su fiel amigo, Silvio en colaboración con Mario le llevaban a casa toda la documentación necesaria para los casos que seguía. Sólo salía de casa cuando era necesario como ir al juzgado o dictar clases en el conservatorio.

Ellen llevaba ya ocho meses de embarazo y algunos días, los controles médicos habían estado estupendos los niños llegarían en cualquier momento. Por eso Albert había previsto un chofer y bolsos ya preparados en uno de los autos. Cada día como de costumbre hablaba con sus hijos, les contaba historias de cómo querría que jugaran, de los muchos lugares que visitarían los cuatro. Pero sobretodo, les pedía a sus niños que sean menos malvadillos con su mami que debía comer cosas imposibles solicitadas por ellos... eran muchos los momentos que disfrutaba con su adorada Ellen, pese a los innumerables antojos cual más imposibles de cumplir. Como la vez en la que solicitó un sandwich de pollo con ensalada de grama del estadio nacional, bañado en crema de chocolate, o el huevo revuelto en salsa de maní que deseaba comer en un plato de arroz con leche, o frejoles negros revueltos en caldo pescado con mostaza y leche. 

Silvio, por su parte, secretamente, junto a Mario y en complicidad con la gente que trabajaba en el bufete, habían estado ocultándole a Albert que Leticia se había aparecido un par de veces por ahí indagando su paradero. Mario se había ganado un par de bofetadas y uno que otro beso de Leticia en su afán de averiguar cosas de Albert a su manera, creyendo que enredándolo con sus insinuaciones él traicionaría su confianza. Por eso, a través de Mario, Silvio le había hecho creer que Albert había viajado en compañía de Ellen a una gira con la gente del conservatorio. Y cómo ella lo había creído, producto de una infidencia, había alistado maletas para tratar de ubicarlos en alguno de esas ciudades mencionadas por Mario en donde pensaba estarían. Lo único claro que sabían todos es que Leticia ignoraba que Ellen estuviera embarazada y de trillizos.

Leticia se había vuelto la reina del drama saliendo en un programa televisivo farandulero. Además de haber hecho varios escándalos, más o menos públicos, en los que pretendía hacer creer a los medios que Albert la había acosado muchas veces..., pero al mismo tiempo, decía que él andaba metido entre las piernas de muchos amantes, dejando entrever que era un gay de pocos escrúpulos... Silvio había tratado de limpiar el buen nombre de Albert, presentándose en un par de programas faranduleros de la competencia aclarando que Albert hacía meses se encontraba fuera de la ciudad. De este modo desmentía lo dicho por Leticia momentáneamente de Albert. Y dejaba en entredicho la poca seriedad de la prensa de dicho programa de farándula. Al que amenazó de entablar una demanda judicial por calumnia a su agraviado. Marcelo por su parte enredaba a Albert haciéndole ver que Ellen requería apoyo con los quehaceres domésticos, y pretendía que Albert no se moviera de su lado a base de un sin número de suposiciones de accidentes caseros que harían peligrar un embarazo tan saludable como el de ella. Le hablaba de preclancia en el embarazo, de resbalones en la bañera, de tropiezos en la escalera... y un sin número de otros accidentes que hacían peligrar a una entrometida Ellen que testarudamente se rehusaba a quedarse de brazos cruzados. Pues ella quería seguir bailando hip hop, salsa o reguetón mientras barria o arreglaba el departamento. Por ello Albert procuraba adelantarse a sus quehaceres domésticos.

Todos en el bufete temían que le sucediera algo a Albert, Bertha casi juraba que Leticia podría  propiciar algo para hacerle daño a Ellen, aunque todos decían que ella sólo iba tras Albert. Hasta que Silvio desmintió la afirmación que Leticia hacía de Albert públicamente por televisión es que dejaron de saber de ella, por algunos días, sin embargo Marcelo sugirió correr la noticia entre los allegados a Leticia que Albert saldría del país junto a Ellen en una gira con un grupo de del conservatorio. Esto dió mucho alivio a los amigos y a la feliz pareja que estaba concentrada en la dulce espera. 

A FAVOR DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora