Capítulo 20

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Pasaron cerca de treinta minutos de la primera sesión preliminar presentada por Albert Contreras, en el juicio contra Leticia Anglas.  El alegato era bastante amplio y había quedado bien establecido que pese a que inicialmente Leticia había sido inculpada durante el juicio que se seguía contra los cinco principales dirigentes del caso de corrupción de parte del poder legislativo en temas de corrupción y narcotráfico y lavado de dinero. Ella quedaba deslindada de todo.

...

- Albert se paró firme y empezó a exponer ante el juez: En disconformidad con los hechos relatados por el Ministerio Fiscal y por la acusación particular del señor César Ponte en sus escritos de acusación. Permítame decirles que los hechos no son constitutivos de infracción penal alguna respecto de doña Leticia Anglas. Al no existir infracción penal respecto de mi defendida, tampoco existe responsabilidad penal. Y por ende, tampoco existen circunstancias modificativas de la responsabilidad Penal... No procede imponer pena alguna. Habiendo negado los hechos relatados y negando por tanto la participación en los mismos, no puede reclamarse responsabilidad civil. Por tanto...queda establecido también que sus bienes tampoco son motivo de litigio.

...

Abogados y juez entraron en receso, para seguir deliberando, mientras la sala empezaba a llenarse de comentarios y cuchicheos. Los implicados en desear quitarle las propiedades de Leticia, no podían creer que la defensa que armó Albert no tenía arista por donde rebatírsele nada. En definitiva todo ya había quedado más que claro, sólo hacía falta esperar que se den las cosas formalmente, pues ante la defensa de Albert Contreras no había contradicción alguna.

Todo el proceso se dilató por espacio de casi tres largas horas. En la sala Leticia no dejó de mirar y admirar la elegancia de Albert, pudo apreciar que era un hombre admirado por muchos otros hombres. Después de todo, ante ellos era una persona muy amable y simpático, todos lo saludaban con respeto. Mientras lo saludaban él les correspondía con una gran sonrisa y un muy agradable "Buenos Días". Leticia no podía dejar de verle desenvolverse en plena faena judicial, acomodando documentos y papeles en su maletín, exponiendo alegatos, contra la parte acusatoria... Ella pensaba  que Albert era el tipo de hombre que sólo se encontraba entre las líneas de un libro  rosa. O en los anuncios televisivos... Inmediatamente terminó el juicio, todas las personas que se encontraban en la sala empezaron a abandonar el recinto. Ese fue el momento que esperó Leticia para acercarse hacia Albert, se sentía alegre de ya estar tranquila con respecto a sus propiedades, pero feliz por haber sido, precisamente Albert, quien la defendiera. 

-Hola Albert, vengo a darte las gracias por mi defensa, ¡te luciste!. Siempre había escuchado que eras el mejor, pero hoy, que yo misma te he visto en plena acción, lo aseguro eres el mejor de todos. -Exclamaba emocionada Leticia, bajando las gradas, mientras se le acercaba a Albert casi brincando por el pasillo principal con los brazos extendidos hacia él.

-De nada, -Respondía Albert sin siquiera mirarla, mientras terminaba de ordenar los documentos usados durante el proceso, 

- ¡Eres el mejor! siempre lo supe, -decía Leticia rodeando el torso de Albert por uno de sus costados, sorprendiéndolo.

-¿Y eso te da derecho ha  abrazarme así tan efusiva? Parece que te has tomado un litro de cafeína pura, o es que volviste a las andadas.

-¡Eres un aguafiestas!, además me debes un beso, -reclamaba Leticia, ajustando el abrazo, e intentando empinarse para alcanzar el rostro de Albert. -Cariño - dijo mientras que con una mano acariciaba su rostro. -Créeme príncipe, estoy deseando de nuevo verte sobre el estrado como todo un tigre.

-¡Basta Leticia! te dije desde un primer momento que esta defensa es parte de una promesa, no lo lleves a otro plano más íntimo, pues no existe nada entre ambos, tú sólo eres la hija de quien siempre consideré un gran amigo sólo eso. 

A FAVOR DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora