—Vaya que estás en tus días, o es Ellen quien está en sus días. Ahora entiendo porque estabas malhumorado cuando te llamé hace algunas horas. Casi te sales del celu y me agredes, menos mal que la tecnología no ha evolucionado tanto, sino ¿quien te aguanta? Wow pobre Ellen no sé cómo le hace para levantarse diariamente con un tipo como tú al lado. —Comenta Silvio ingresando primero que Albert.
—¡Jeiii Yentiii ya volví ¿alguién que quiera recibir a este cuerpecito digno de muchos apachurrables besos? —Vociferaba Silvio en voz alta, ganándose el ceñudo recibimiento de Ellen que a los minutos tenía a sus tres pequeños alegres caminando tras ella en medias, gritando ¡Tiooooo!
—Ya lo sabía me adoran ¿Viste 'on? tus hijos saben quien los quiere más. —Fanfarroneaba Silvio abrazando a los tres niños juntos en un apachurrable abrazo.
—Y ¿cómo? ...¿no hay un abrazo para el papá? —Decía Albert haciendo un puchero enorme, haciendo que sus hijos dejaran a Silvio por unos minutos y corrieran a treparse de su padre como podían, tirando a Albert al suelo. Ante la risueña mirada de Ellen que a la orden de un aplauso envió a los niños a la habitación a seguir durmiendo.
—Eres una mala influencia para los niños, Ellen. Deja que ellos demuestren y evoquen sus sentimientos, sino lograrás que se parezcan a ese 'diz' que hombre intachable que no sabe expresar lo que siente. —Reñía Silvio apuntando con el dedo a Albert; mientras ufano ingresaba tras los niños a la habitación con un "PIYAMADAAAA" potente que dejó a la parejita riendo al ver que Silvio cerraba de un golpe la puerta de la habitación.
—¿Cómo has estado mi vida? —Preguntaba Ellen colgándose a Albert desde el cuello.
—Pues si te digo que bien, mentiría, mi día inició hermoso contigo a mi lado pero al término de la tarde me diste un susto de muerte. Porque la guardería en la que suelen quedarse nuestros hijos sufrió un atentado y algunos niños y maestras resultaron muertos y heridos. Hay algunas paredes que se han caído y la verdad ese lugar ha quedado inservible para seguir funcionando hasta dentro de un buen tiempo.
—¡Pero no puede ser yo lo dejé bien antes de salir de compras con los niños! quise avisarte para que no fueras por nosotros allí pero perdí el celular y no he podido comunicarme contigo y llamé a Silvio, pues él casi siempre está contigo.
—Toma, aquí está tu celular, lo encontré en medio de los escombros timbrando, cerca a superman. —Decía Albert extrayendo el muñequito y el celular de sus bolsillos para entregárselos a Ellen.
—Que bueno que no se perdió, lo digo por superman, porque Henry anduvo imposible cuando no lo encontró, y ya había pensado en buscar uno igual o parecido para reemplazarlo. Pues el niño estaba realmente triste. ¡Gracias Albert!
—Gracias a ti por quererme tanto, y gracias a la vida por darme el regalo más maravilloso que se le puede pedir: una familia verdadera y toda mía.
—Te tengo una noticia que no sé como te lo tomarás, a mi me cogió de sorpresa. Pero bueno temprano tuve una cita con mi ginecóloga y lo comprobé, pues desde anteayer me había sentido algo extraña y sacando cuentas tenía un gran atraso que no había notado. Pero al final de cuentas es una bella sorpresa: Seremos padres de trillizos otra vez.
—¡Ellen, mi vida! esa es una maravillosa noticia. Me agrada enormemente ser el padre de otros niños maravillosos, y de todo lo que tu me des, ¿Sabes que sospechaba algo?. Creo que esos mareos y apetito voraz que habías empezado a sentir, además de estar mucho más dispuesta que de costumbre me hacía pensar... Pero me hubiese gustado ir contigo y enterarnos juntos. —Comentaba Albert abrazando a Ellen y envolviendola con sus brazos para elevarla rumbo a la habitación en medio de besos.
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A FAVOR DEL AMOR
RomanceUn hombre muy versado es aquel que es muy instruído en varias materias o muchos conocimientos, así es Albert, un hombre bastante alto. ¿Cuánto? 1.97cm. Todo un hombre de letras y artes que vivía holgadamente en una rutina constante, intentando escr...
