13.- Renacer

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Natalia

El paseo del día anterior había sido muy reconfortante. Habíamos hablado y Alba parecía estar más tranquila.

Es cierto que casi me da un derrame cerebral cuando me preguntó si Mikel y yo habíamos utilizado el jacuzzi...

Supongo que lo hizo para desconcertarme, y vaya que si lo logró. Menos mal que no sabe el efecto que está produciendo en mi.

Tuve la necesidad de ocultarle lo que había hecho esa noche, y más aún que me había acostado con mi novio para tratar de sacarla de mis pensamientos.

No me hacía sentir muy orgullosa porque al final era a Mikel y a mi misma a quien estaba engañando, pero de momento era lo máximo con lo que podía lidiar.

En parte me alegré de que no quisiera hablar de lo que ocurrió con Joan, verla besándole con ese desenfreno, me había molestado muchísimo y no quería revivirlo yo tampoco.

Pero cuando terminó nuestro paseo, sí que me sentí más cercana a ella, y me sentía feliz. ¿ Feliz por estar cerca de una mujer? Oh ooohh , Lacunza, la estás liando, pensé sin poder evitar que una sonrisa se dibujara en mi rostro.

ALBA

En los días siguientes al paseo, había decidido poner en orden mi cabeza y quise empezar hablando con Joan.

Por la tarde en las horas de tiempo libre, me disculpé con las chicas y les dije que había quedado con Joan para hablar.

-No hagas ninguna tontería, me dijo Julia en modo madre.

Rodé los ojos... -que no!! de verdad que voy a pedirle perdón y a arreglar las cosas, no me lo voy a follar, joder,- respondí un poco molesta.

Tres de mis compañeras se echaron a reir, mientras Lacunza-así la llamaba cuando estaba en modo distante- , permanecía seria mirándome fijamente.

Salí de la habitación un poco trastocada por su mirada inquisitiva, pero sacudí la cabeza tratando de centrarme. No, Alba, a lo tuyo, vamos a arreglar las cosas.

Cuando me encontré con Joan estaba tan nerviosa que no sabía ni como empezar a hablar con él. Hola Alba! Me saludo con una enorme sonrisa y una tierna mirada.

Joder! gracias por ser tan buena persona y ponérmelo tan fácil, pensé.

Estuvimos hablando, le expliqué que no quería utilizarle ni aprovecharme de él ,ni mucho menos reirme de él y que para mi era un gran apoyo en la academia y no quería perderlo, y fue super comprensivo y después de estar horas hablando, nos despedimos como amigos con un abrazo.

Parecía que de momento las cosas iban saliendo bien.

Regresé a la habitación para prepararme para ir a la cena y mis amigas me esperaban sentadas en la cama comiendo regalices.

-Cuéntanoslo todo -Exclamó Marta con impaciencia-, mientras el resto miraban con expectación.

Les conté todo con pelos y señales y cuando terminé ya era la hora de ir a cenar.

-Reche, me alegro de que hayas arreglado las cosas con Joan, sé que era muy importante para ti hacerlo. -Susurró Natalia solo para mi, esbozando una pequeña sonrisa.

-Gracias Natalia ( ahí estaba ella de nuevo), y le devolví el gesto.

El resto del día transcurrió deprisa.

***
Pronto nos sumergimos de nuevo en la vorágine de los exámenes, prácticas y estudios.

Natalia habia cogido la costumbre de proponerme un paseo todas las tardes después de la ducha y antes de la cena, y yo había aceptado encantada porque cada vez disfrutaba más de sus conversaciones, disfrutaba incluso de los silencios entre ambas.

Guns&SecretsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora