23.- Cañón de confeti.

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Al sentir el contacto de sus labios con los míos, no pude evitar estremecerme. Era un beso lento y delicado, estábamos explorándonos por primera vez y en él se transmitían los sentimientos que teníamos la una hacia la otra y que tanto nos habíamos negado durante 9 meses. Me entretuve con sus labios, conociéndolos despacio, recorriéndolos con los míos.

Dios,besaba tan bien... No pude evitar pensar que estaba siendo el mejor beso que me habían dado en la vida. Como si ahora encajaran a la perfección las dos últimas piezas del puzle.

Ella me besaba con dulzura, sin abrir los ojos y sin forzar ningún movimiento, y yo seguía entretenida con sus carnosos labios, con mi cuerpo totalmente echado sobre el suyo.
Le acariciaba la mejilla mientras seguía besándola, hasta que la necesidad me pidió más, y ahondé en mi beso. Lamí lentamente su labio inferior, soltando ella un pequeño jadeo y entreabriendo la boca aproveché para lamer suavemente su lengua con la mía. Ella siguió mi juego empezamos a explorar nuestras lenguas, juntándolas, moviéndolas lentamente, volviendo a los labios y nuevamente las lenguas. Ella me acompañaba en una coordinación perfecta, y mientras, introdujo sus manos por dentro de mi camiseta y me acariaba la espalda suavemente.

Realmente estaba siendo el beso más sensual y erótico de mi vida, y empezaba a excitarme sitiendo palpitar de igual manera mi corazón y mi centro.

La sensación que me recorría por dentro era absolutamente indescriptible y nueva para mi. Jamás había sentido algo así por un beso y pensé en como podía haber estado tanto tiempo sin hacerlo.

Seguimos besándonos de la misma manera durante unos minutos, hasta que paré para tomar aire y mirarla.

Se separé muy despacio y vi que ella seguía con los ojos cerrados y la respiración acelerada. Sonreí ante esa imagen. Me incorporé apoyándome sobre mis manos que había colocado a ambos lados de su cara y esperé a que reaccionara.

Abrió los ojos como si no quisiera hacerlo, y cuando coincidieron con los míos, sonreí vergonzosa sin dejar de mirarla. Nuestras respiraciones eran rápidas y acompasadas y ella tenía los labios un poco hinchados y las mejillas sonrosadas. Es preciosa, pensé.En esos minutos que nos mirábamos sin decir nada, pensaba que no me podía creer que una mujer me hiciera sentir lo que me hacía sentir ella con un solo beso.

Debió notar que me había despistado un poco, porque se incorporó despacio apoyándose sobre sus codos en el colchón, y se quedó a un centímetro de mi boca, mirándome de nuevo con esa expresión salvaje que me había perturbado desde la primera vez que la utilizó.

Me lancé nuevamente a su boca, ahora en un beso más rápido, más necesitado. Ella correspondía de la misma manera y sonreí en sus labios pensando que nuestras bocas estaban hechas para besarse.
Nuestras lenguas jugaban mientras yo le mordí ligeramente el labio inferior y tiré de él, consiguiendo que exhalara un gemido. Me aparté de su cuerpo sin dejar de besarla y me recosté de lado pegándome a ella. Despacio, coloqué mi mano sobre su abdomen duro y terso, y fui subiendo lentamente acariciando su ombligo y siguiendo el recorrido en línea recta hasta su cuello. La miré, tenía los ojos cerrados y la respiración entrecortada, desplacé la mano hacia su pecho, y lo acaricié con la mano abierta cogiendo su pezón con el dedo pulgar. Ella se mordió el labio, y yo estaba disfrutando con el tacto de su piel. Estaba haciendo algo que deseaba hacer desde hacía mucho tiempo, pero no sabía muy bien como hacerlo, así que ver sus reacciones positivas a mis caricias, me excitaba sobremanera.

Jugué con su otro pecho de la misma manera durante unos minutos sin dejar de mirarla , observando como aceleraba su respiración y se arqueaba contra mi mano.

Me lancé de nuevo a sus labios que no hacían más que llamarme constantemente, y mientras la besaba, bajé lentamente mi mano recorriendo de nuevo su abdomen y su ombligo. Cuando llegué a la goma me su pantalón, jugué con ella recorriéndola de lado a lado y acariciando sus caderas.

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