NATALIA
Había decidido hacer como que no había visto que entre Alba y Ana se estaba cociendo algo. No sabía muy bien que era, pero a la tal Ana le atraía Alba de manera descarada, y a Alba mínimo, le llamaba la atención. Se lo había notado en la forma de comportarse, de mirar y de gesticular, la conocía lo suficiente como para notar el más mínimo cambio en su comportamiento. Al igual que había notado un cambio de 180 grados en su acercamiento hacia mi. Habíamos pasado de ser totalmente abiertas en Barbate, a escondernos en la balda más lejana y oscura del armario.
Cuando salimos del restaurante, cogió el teléfono y escribió a alguien, luego hizo una llamada alejándose de mi y finalmente fuimos a su coche.
- Vamos gatita, ahora voy a ser yo quien te lleve de excursión.
-¿ Donde vamos?
- Es una sorpresa, déjame que por una vez sea yo quien te sorprenda a ti, -respondió sonriendo y sacándome la lengua.
Íbamos en el coche calladas, yo iba mirando por la ventanilla mientras Alba conducía, no quería seguir pensando en lo que había visto en el restaurante, pero el miedo me invadía por completo y no era capaz de sacarlo de mi cabeza.
- ¿Está todo bien, Nat?, - me preguntó soltando una de sus manos del volante y cogiendo la mía con dulzura.
- Sí, - Mentí sonriéndole,- es solo que estoy cansada.
Me miró de reojo sin creerme demasiado.
- Nat, nos conocemos, se que te pasa algo, por favor,no te lo calles, confía en mi.
La miré y lancé un fuerte suspiro.
- Cuando lleguemos a donde me lleves, hablamos. Quiero mirarte a los ojos mientras hablemos.
- Vale, no vamos a tardar mucho en llegar.
Apretó mi mano y sonrió nerviosa volviendo a colocarla en el volante.
Volví a mirar por la ventanilla del coche viendo moverse los postes de la luz. Sentía sobre mí la mirada preocupada de Alba, no era lo que yo quería, pero no podía evitar sentirme insegura.
Paró el coche en un hotel que estaba en la montaña y desde el que se veía toda la ciudad de Alicante. Sabía que estábamos allí porque había ido viendo los carteles en la carretera. Era una pasada, las vistas a esa hora de la noche eran aún más bonitas si era posible.
- ¿ Vamos? Preguntó sonriendo mientras abría su puerta.
- Vamos, -respondí abriendo la mía.
Echó una carrerita para ponerse a mi lado, se puso de puntillas besándome la mejilla y tiró de mi mano para entrar.
- Buenas noches, reserva de dos noches a nombre de Alba Reche, por favor.
Cuando la recepcionista nos dio la llave de la habitación, me recordó a nuestra noche en el hotel de Cádiz, Alba había pedido la sweet.
Subimos hasta la habitación cogidas de la mano, y cuando abrió la puerta flipamos las dos. La habitación era impresionante, pero lo mejor estaba en la terraza. Era la única habitación del ático y tenía una enorme piscina infinity cuyo borde enlazaba con el cielo que se veía desde la montaña. Tenía alrededor hamacas y una gran mesa de madera rodeada por cuatro sillas del mismo color.
En la misma terraza había una barra tipo bar con una nevera con toda clase de bebidas, hielos y cockteleras.
La cama era enorme y parecía comodísima y muy mullida.
- Que pasada Alba, esto es impresionante, pero no he traído bañador...
- Yo tampoco, tranquila, aquí no lo necesitamos. - respondió mirándome con lascivia,- He leído que es el hotel más discreto, tranquilo y seguro de la zona.
ESTÁS LEYENDO
Guns&Secrets
RomanceAlba inicia su nueva vida tras aprobar una dura oposición, dejando atrás su familia, amigos y todo lo que conocía hasta ahora. Jamás se imaginó que ese paso al frente le supondría una vida de tensiones,descubrimientos, secretos y... amor. Natalia es...
