68.- ¿Ascenso?

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ALBA

Desde que le envié ese mensaje a Natalia, no había vuelto a saber nada de ella, ninguna de las dos se había intentado poner en contacto con la otra, y yo empezaba a remontar, ahora que ya tenía totalmente claro que la morena no quería saber nada más de mí.

La insistencia de Ana en que empezase a salir de fiesta con ella, surtió efecto a los tres meses de aquello.

- Alba, tienes que empezar a salir, vamos a quedar Luis y yo, vente a tomar unas copas, sin esperar nada, solo que salgas y te despejes. Llevas casi un año y medio sin salir, yo creo que va siendo hora, que parece que estás de luto.

- Ana... no me apetece, ¿ Qué hago de fiesta?

-¿ Como que qué haces tía? Que tienes 25 años, tienes que disfrutar de la vida, tienes que rehacerte, eres la puta Alba Reche, vuelve en ti de una vez.

Rodé los ojos porque sabía que si no salía, la tendría dándome el coñazo hasta convencerme.

Salimos y me lo pasé bastante mejor de lo que esperaba, me había descubierto bailando y cantando como si no hubiera un mañana y cuando Ana y yo llegamos a casa, sonreía de oreja a oreja, agradecida a mi amiga por arrastrarme.

Empecé a salir de fiesta amenudo con Ana, durante varios meses, salíamos cada finde que no trabajaba y estaba empezando a desfasar. Una de las noches que había salido, me encontré con Alex, empezamos a hablar y acabamos acostándonos. Fue mi primera relación sexual post Natalia, y huelga decir, que no la disfruté ni me sentí bien después de hacerlo. Llegué a casa totalmente vacía y lloré en mi cama sintiéndome sucia pensando en Natalia.

Cuando le conté a Ana lo que había hecho, me aplaudió el haberme lanzado y me animó a probar con alguna chica que me atrajese.

- Ni de coña, Ana, chicas no, no quiero nada con chicas, solo está ella, no creo que nunca ninguna me atraiga como lo hacía ella.

- A ver, que no te digo que te cases con ellas, solo que salgas y le des una alegría al cuerpo, a lo mejor te sientes menos mal si te acuestas con alguna chica.

- No lo voy a hacer, Ana, así que deja de liarme.

Pero uno de los días que salimos de fiesta se empeñó en ir a un local de ambiente y la verdad es que no tuve fuerzas para negarme a ir, total, por ir a un bar de ese tipo, no me iba a morir y las ganas de fiesta, y de mantener la cabeza ocupada para no pensar en nada, o más bien en nadie, me animaron a entrar.

Estuvimos tomando unas copas, bailando y cantando bastante entretenidas. Ana estaba empeñada en que buscase un objetivo y me lanzase a intentarlo, y aunque los efectos del alcohol ya habían aparecido en mi organismo, era incapaz de entrarle a ninguna chica, primero porque no me atraía nadie de las personas que había en el local y segundo, porque nunca había sabido entrar y menos a saco para solo un polvo, y menos a una tía, que encima no me atraían.

- Alba tía, que no es tan complicado, fíjate en mí, voy a ir a por aquella rubia que está en la pista, solo tienes que acercarte y hablar, después lo demás viene solo, observa.

Se alejó aproximándose a su presa con movimientos felinos. Parecía toda una experta y yo allí observando, cada vez lo veía más complicado. A los cinco minutos de estar hablando con la rubia, la cogía de la mano y se la llevaba al baño, giñándome un ojo en el recorrido.

-Que hija de puta - farfullé entre dientes.

- ¿Perdona? - una chica Morena que se iba a sentar a mi lado en la barra ,debió pensar que iba por ella.

- ¡No! Perdona tú, no iba por ti, me refería a mi amiga que... bueno, nada, perdona.

Me giré en la banqueta dándole la espalda, tomando un sorbo de la bebida totalmente avergonzada, y la morena rodeó mi cuerpo y se colocó frente a mí.
Cuando levanté la mirada hacia ella me encontré con una sonrisa radiante y unos preciosos ojos verdes que me avergonzaron aún más.

Guns&SecretsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora