NATALIA
Nos mirábamos intensamente sin decir nada, ninguna de las dos se movía ni un solo milímetro, no se si por miedo a dar el primer paso o por puro pánico a estropear esa tensión que me asustaba y atraía a partes iguales.
- Alba...¿Cómo...? ¿Qué?
Tuve que inspirar una vez para poder articular las palabras como quería sin parecer retrasada.
-Reche, ¿Cómo coño has entrado en mi despacho?
Resopló con lo que me pareció frustración.
- De todas las cosas que me podrías preguntar, ¿De verdad lo único que se te ha ocurrido preguntarme es cómo he entrado en tu despacho?
Natalia, aún llevas mi post it en la mano...
Se fue acercando a mí lentamente, mirándome a los ojos caminando con una seguridad que me intimidaba, más, estando ella solo cubierta por la blanca tela de su albornoz.
-Llevas mi post it en la mano ,- continuó - estoy segura de que aún retumba en tus oídos la letra y la melodía de la canción que sin duda, acabas de escuchar, ¿Y me preguntas cómo he entrado en tu despacho?
Estaba demasiado cerca de mí y empezaba a costarme respirar, oí el sonido emitido por el papel que sostenía en mis manos a duras penas al vibrar en ellas, y mantenía mi miraba sobre la suya, aunque estaba segura de que iba a tardar muy poco en apartarla.
- Natalia, te diré cómo he entrado a tu despacho, si me contestas a la propuesta que has leído en esa nota.
- Yo no tengo que contestar a nada, soy tu teniente, has invadido una zona oficial sin permiso y podría dar cuenta tuya y que se te caiga el pelo.
El pánico que me invadía en ese momento me había llevado a amanezarla sin ningún tipo de lógica, pero a ella parecía divertirle aún más.
Siguió aproximándose a mí con pasos y mirada felina, y me vi obligada a retroceder hasta que mi espalda quedó apoyada en su puerta.
- Hazlo, Natalia, denúnciame, pero primero, responde a mi pregunta.
Estaba casi pegada a mí y me miraba con la cara ligeramente inclinada hacia un lado y una sonrisa perversa que estaba a punto de llevarme al ataque de pánico total.
- Si vuelve a ocurrir, ten por seguro que lo haré.
-Natalia, responde a mi pregunta, no es tan difícil.
Acarició el escudo de la Guardia Civil que estaba en la hebilla de mi cinturón, con esa mirada en la que estaba a punto de perderme, y siguió hablando.
- Solo te he pedido un café, y hablar, solo eso, ¿De qué tiene miedo, mi teniente?
Tiró de la hebilla y me pegó a su cuerpo tanto que pude sentir los movimientos de su respiración sobre el mío.
Unos segundos, pasaron unos segundos que se hicieron eternos, cuando por fin reaccioné.
-No tengo miedo de nada, Reche, esto no puede volver a ocurrir, deberías olvidarlo todo, es lo mejor para las dos, deberías olvidarme.
- No puedo ni quiero, mi teniente, y usted tampoco... lo veo en sus ojos...
Volvió a tirar del cinturón y en un movimiento rápido me giré y salí de su habitación casi corriendo.
* Joder, joder, joder, te ha comido el terreno, Natalia, te lo ha comido pero bien*.
Llegué a mi despacho al borde del colapso, cogí una botella de agua y tomé un sorbo, pero no me ayudaba a relajarme, a olvidar sus ojos y esa manera de mirarme, tuve que salir al patio para tomar aire a respirar todo el oxígeno que ella me había robado en segundos, no podía ser, no quería que fuera, pero ahí estaba esa sensación que creí olvidada y que me consumía por completo.
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Guns&Secrets
RomantizmAlba inicia su nueva vida tras aprobar una dura oposición, dejando atrás su familia, amigos y todo lo que conocía hasta ahora. Jamás se imaginó que ese paso al frente le supondría una vida de tensiones,descubrimientos, secretos y... amor. Natalia es...
