47.- Madrid

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ALBA

Salimos del hotel y fuimos caminando al restaurante que estaba bastante cerca. María que conocía la zona, había elegido un hotel céntrico próximo a restaurantes y a las zonas de fiesta más conocidas de Madrid.

Natalia iba caminando delante hablando distendidamente con Lidia, María y Marta, y yo iba detrás hablando con Carlos y Julia. Nos íbamos contando que tal nos había ido en estos meses alejados y les interrogué sobre su relación que parecía ir viento en popa, ya que según me contó Carlos, habían pensado irse a vivir juntos cuando Julia terminase las prácticas. Ella le regañó por soltarlo sin más, ya que me lo quería contar personalmente pero yo me lancé a los brazos de ambos felicitándoles por el gran paso y feliz por mis amigos.

Miré a Natalia que seguía de palique ajena a todo, y sentí envidia sana de mis amigos. *Todo sería muchísimo más fácil si fueramos una pareja normal, * - pensé suspirando.

Julia me miró de reojo y me rodeó el hombro con su brazo.

- Tranquila enana, ya verás como todo va a salir bien.

Solté una sonrisa frustada y volví a mirar a esa chica que desde hacía más de dos horas,no me había hecho ni puto caso.

Entramos en el restaurante y busqué hueco para intentar sentarme al lado de Natalia, pero ella se sentó de las primeras e invitó rápidamente a la Mari a sentarse a su lado. María intentó evitarlo, pero vi como claramente Natalia tiró de su mano para obligarla a sentarse a su lado.

No entendía ese comportamiento en ella, pero me senté justo enfrente suyo, *si quieres evitarme no lo vas a conseguir, tú no me conoces bien...*.

Me senté mirándola fijamente y ella me miró, apartando la cara y hablando con Lidia para evitar el contacto que yo buscaba.

Durante la cena, en la que estuvimos haciendo planes para la estancia en Miami, donde volábamos la tarde siguiente, nos mirábamos de vez en cuando, yo mantenía la mirada, pero ella la retiraba enseguida llegando a desesperarme.

Me dio por darle al vino blanco y después de tres copas, ya no tenía muy claro nada de nada en general, y empezaba a notar que los miedos se iban diluyendo.

Vi que Natalia se levantaba al baño, y me fui detrás.

Abrió la puerta y justo detrás entré yo, se asustó porque no se lo esperaba.

-¿A ti que coño te pasa Natalia?

- Joder Alba que susto me has dado...

Me miró fijamente y tras una pausa incómoda ,me respondió:

- No me pasa nada, Alba, está todo en orden.

El efecto del vino, me hizo mandar a la mierda mi intento por respetar la distancia y los límites que ella había establecido.

- ¡¿Todo en orden?! Se supone que somos pareja Natalia, y llevas ignorándome desde que llegaste. Joder que llevamos cuatro meses sin vernos...

- Lo se... es que...

- Ni es que ni hostias, Natalia.
¿Lo quieres dejar o que? Dímelo ya de una puta vez, porque al final se me va a ir la olla.

-No... no lo quiero dejar, solo que no quiero forzar las cosas.

Dijo eso con una mirada serena, segura de sí misma y con una tranquilidad que me hacía desear zarandearla.

- ¿Te parece forzar las cosas besar, hablar, o mirar a tu pareja, quien se supone que es el amor de tu vida?

Me acerqué a ella lentamente tras decírle eso, trantando de parecer insinuante, pero nuevamente, no funcionó.

Al contrario de lo que esperaba, no paniqueó, se mantuvo impasible respondiendo tranquila.

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