NATALIA
Realmente estaba flipando, flipaba con el hecho de que Alba le hubiera contado a Lidia lo nuestro, flipaba porque no hubiera salido corriendo despavorida cuando conoció a mi familia, y flipaba porque se lanzó a besarme sin más delante de una compañera de trabajo.
Estaba esperando a ver cuanto tardaba en llegar el cortocircuito y que echara a correr sin mirar atrás.
La verdad es que estaba flipada, y encantada. La veía tan suelta, tan risueña y juguetona delante de la gente, que me daba la impresión de que estaba drogada o algo.
Estuvimos hablando y riéndonos un rato contándole a Lidia los pormenores de nuestra extraña relación, y de las veces que una u otra había huído sin más.
Lidia, con la confianza que tenía conmigo, decidió preguntarme sin rodeos.
- A lo mejor es una pregunta inoportuna, pero, ¿ has pensado comentárselo a tu familia?
La miré extrañada.
- ¿El que? -Miré a Alba que hizo un gesto de pánico que me obligó a sonreír.
- ¿ Que va a ser?, lo vuestro, que estais juntas, o al menos, yo que se, que quieres a una mujer. Pregunto desde la ignorancia ¿eh?
Intenté recuperarme una una pregunta tan directa, que evitaba hacerme a mi misma y que ni había hablado con Alba, pero respondí sincera.
-Lidia, no es el momento, ni siquiera hemos aclarado nuestra relación, que por lo que has oído en nuestro relato, no ha sido fácil. No puedo añadir ahora un ingrediente extra que no estaba en la receta. Ya se irá viendo como va todo, y además, esto es cosa de dos, no puedo decir algo sobre nuestra relación involucrando a Alba que además, sé claramente que no lo quiere decir.
La rubia me sonrió tímida, agradeciéndome el gesto, por lo que tuve la necesidad de levantarme despacio y abrazarla, correspondiendo ella mi abrazo.
Lidia nos sonrió y exclamó:
- Me encatais.
Cuando regresaron mis padres y hermanos, Alba que estaba a mi lado, me besó en la cabeza y se dirigió a mis padres.
- Les dejamos un rato con su hija, que somos muchos para estar en la habitación. Nat, estaremos por aquí, en un ratito volvemos ¿Vale?
- Vale Albi, le respondí, pero no tardeis ¿eh?
- Claro que si, no te preocupes, llevo el móvil,- me respondió guiñándome el ojo y sacando la lengua.
Quería irme con ella, no quería que se marchase y estar ahora separada los minutos o las horas que decidiera torturarme con su ausencia.
Una sensación de vacío me invadió por completo, no porque ahora se fuera, sino porque cuando saliera de este hospital, según mis cálculos, me quedarían dos semanas con ella. Dos semanas, y cada una a una punta. ¿ Y luego qué? No habíamos hablado nada, todo se había precipitado y no sabíamos que iba a ser de nosotras, si es que había un nosotras, después.
- Natalia, cariño, estás muy pálida, -dijo mi madre preocupada,- métete en la cama ,anda,hasta que te traigan la comida.
- Sí, mamá, obedecí con unas incipientes ganas de llorar.
Debía ser que estaba más sensible ahora por estar en el hospital, porque no me reconocía en este ser blandengue que en vez de coger al toro por los cuernos, se venía abajo a las primeras de cambio.
* Reche, me estás jodiendo viva,* pensé.
Me dormí un rato y cuando me quise dar cuenta, me habían traído la comida. No estaba muy buena, pero hice un esfuerzo para comérmela por estar fuerte y recuperarme cuanto antes al 100%.
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Guns&Secrets
RomansaAlba inicia su nueva vida tras aprobar una dura oposición, dejando atrás su familia, amigos y todo lo que conocía hasta ahora. Jamás se imaginó que ese paso al frente le supondría una vida de tensiones,descubrimientos, secretos y... amor. Natalia es...
