75.- Solo un café.

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ALBA

Su presencia allí fue tan inesperada que me quedé bloqueada sujetando el pomo de la puerta sin reaccionar.

-Alba...

Movió el vaso que tenía en la mano y me aparte para que pasara.

-Sí...claro... pasa, pasa.

Llegué hasta el salón mirándome las manos que no paraban de temblar, y sin girarme a mirarla.

- Siéntate en el sofá... si quieres... o en las sillas de la mesa del salón... o donde quieras...

*Madre mía, madre mía, Alba por favor, contrólate y respira hondo*

- Me siento donde tú quieras, es tu casa.

- Siéntate en la mesa del salón si quieres... voy... voy a preparar el café, ¿Quieres café no?

Me dirigí a la cocina sin mirarla, no sabía ni donde estaba exactamente hasta que la oí hablar de nuevo.

- Alba, puedes mirarme para preguntarme esas cosas ¿eh? Y sí, quiero café, he traído tu vaso para que me lo rellenes, ¿recuerdas?

*Me cago en mi vida, ¿en qué momento se han cambiado las tornas?*

Me giré decidida con mi mejor sonrisa fingida ya que debían temblar hasta los labios.

- Sí, claro, te miro, claro, ¿El café como siempre?

-Sí, como el de esta mañana, estaba delicioso- respondió sonriendo.

- Ok ahora mismo lo tengo.

- Vale, ¿Te ayudo a hacerlo?

-¡¡NO!! Osea, no hace falta, no tardo nada, ya mismo estoy contigo.

- ¿Estabas estudiando? - preguntó revisando los papeles que tenía sobre la mesa.

Asomé la cabeza por la puerta de la cocina y respondí.

- Sí, bueno... estaba echando un repasito.

- No le des mucha caña, Alba, lo llevas muy bien, al menos mis asignaturas.

- Sí, bueno... le aseguré a mi teniente que iba a ser la número uno y tengo que hacerlo para restregárselo por la cara...

Soltó una carcajada que se sintió como música para mis oídos. Hacía mucho tiempo que no oía su voz así y me sentí feliz de poder volver a escucharla.

Según iba preparando el café e íbamos hablando de banalidades, me iba relajando y mi pulso volvía a ser normal.

Salí de la cocina con la bandeja con dos cafés y unas galletas de avena que nos encantaban a ambas, apoyé la bandeja en un extremo de la mesa y recogí los libros y subrayadores que tenía esparcidos por ella.

-Perdona, dejo esto en mi cuarto y estoy contigo.

Me miró a los ojos cuando cogí el último libro y sonrió con ternura, lo que de nuevo me estremeció.

Entré en la habitación y cerré la puerta apoyándome al otro lado de ésta.

* Tranquila, Alba, respira, solo vais a hablar, dile lo que le quieres decir, es ella, siempre ha sido ella, vamos, llevas meses esperando este momento, llevas meses esperando este momento*

Tras repetirlo varias veces como si de un mantra se tratase, inspiré profundamente y salí de nuevo fingiendo una seguridad que no tenía.

-¿Has tardado un poco, no?

*Perra*

- Eeeeh, sí, perdona, es que estaba colocando los libros en su sitio.

Puse la taza que había preparado frente a ella y cogí la mía y me senté en la silla que estaba al lado opuesto.

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