33.- Conversación pendiente

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ALBA

Había pasado casi una hora desde que había terminado la mejor experiencia sexual de mi vida. Estaba tumbada de lado con mi cuerpo sobre el de Natalia y mi cabeza en su pecho. La rodeaba con mi brazo por su cintura acariciando su costado, y ella apoyaba su barbilla en mi cabeza y me acariciaba el brazo. No hablábamos. Mi cabeza estaba funcionando a pleno rendimiento, analizando el sexo con una mujer, que pasaría ahora, si Natalia me rechazaría o como iba a avanzar nuestra relación. Ahora, tenía miedo de nuevo. ¿ Que estará pensando ella? No le iba a preguntar, no quería presionarla. Pero me moría porque dijera algo.

Me acordé de Julia y pensé que era mejor que regresara a mi habitación antes de que ella lo hiciera, no creo que fuera buena idea que me pillara en la cama con Natalia, y tener que lidiar con su interrogatorio sin haberlo asimilado yo misma.

-Natalia...

- ¿Si?

- Estoy super agusto aquí contigo, pero voy a volver a mi cama antes de que venga Julia, es mejor que no sepa nada de esto ¿ No crees?

- Si, claro, tienes razón, respondió algo confusa.

- Hablaremos de esto, ¿no?

- Alba... no lo estropees, ya veremos, ¿vale?

- Vale, le respondí cortante.

Me fui a levantar y me agarró de la cintura con las dos manos.

-Noooo no te vayaaaas, pidió con voz de niña pequeña.

- Natalia, me tengo que ir, que va a venir Julia - le dije intentando soltar sus manos riéndome.

- Pues dame un besitoooo...

- Jajaja ¡que pava eres!

Me acerqué a ella y tiró de mi hacia la cama, uniendo nuestros cuerpos desnudos.

Me reí y la besé en los labios recreándome en ellos y en su lengua y ella, respondió con destreza haciéndome temblar las piernas y cortándome la respiración.

Besarla y estar en sus brazos era una sensación imposible de describir. Me hacía sentir como si solo ella y yo estuvieramos en el mundo, y no necesitaba nada más.

Me incorporé corriendo y haciendo un quiebro mientras me reía, conseguí evitar que me cogiera de nuevo.

- Me voy porque si sigo, no creo que tenga fuerzas para parar, -le dije recogiendo mi ropa del suelo.

- No tienes porqué hacerlo, - Me miraba con lascivia con la cabeza apoyada en su mano.

-¿Donde coño está mi tanga? -Me pregunté mientras lo buscaba por todas partes.

- Reche..., está en el salón...-respondió la morena soltando una carcajada.

La miré sonriendo al recordar como me había excitado cuando me lo quitó un rato antes.

Me dirigí hacia la salida y justo antes de abandonar su habitación, me giré y la provoqué:

- Natinat, dile a tu amiguita Li, que confirmo: eres una loba en la cama.

Y salí sonriendo sin esperar su reacción.

Recogí rápidamente el tanga, me duché en 5 minutos, me puse el pijama y me metí en la cama.

Media hora después, Julia entraba por la puerta, la escuché entrar pero estaba reventada, así que decidí hacerme la dormida y preguntarle que tal su noche al día siguiente.

NATALIA

Madre mía que cabrona, Dios... Me había vuelto a dejar del revés con su comentario haciendo alusión a lo que dijo Lidia cuando le lamí el cuello en la fiesta. Se le había quedado grabado y me la tenía que devolver. Me encanta el arte que tiene para jugar conmigo...

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