51. Cuestión de seguridad

647 64 1
                                        

- ¿Estas segura de esto?

- Cielo, si no arrancas ya no vamos a llegar.

Meto la llave, enciendo el motor y piso el embrague mientras piso poco a poco el acelerador. El motor ruge, como si quisiera salir. Una sonrisa se dibuja en mi cara. Solo por el sonido del motor sé que este coche puede correr. Así que miro a Sharon y salgo casi haciendo rally. Ella pone cara de susto primero, después se ríe y deja la mano en mi muslo mientras yo acelero y meto la sexta marcha.

- ¿Que vas a hacer si nos paran? - Le pregunto. Se conducir, pero no tengo carnet.

- Depende. - Me contesta tranquilamente.

- ¿De qué?

- ¿Vas a dejar que nos pillen? - Me dice con una sonrisa pícara en la cara.

- Lo digo en serio. - Digo riéndome.

- La verdad es que no lo sé. Pero no suele haber controles por aquí. Mientras no nos estrellemos todo bien. - Dice dándome unos golpecitos en el muslo.

- ¿Disculpa? Se conducir. - Digo. ¿Está intentando picarme?

- ¿Ah sí? - Si, me está picando. Se va a cagar. En las siguientes curvas no bajo la velocidad y las hago más cerradas. Sharon se sobresalta en la primera. Miro su cara de sorpresa.

- Ponte el cinturón cariño, solo acabo de empezar.

Llegamos cuando solamente faltan cinco minutos para entrar a las clases de recuperación. Cinco malditos minutos, y se tardan diez en pasar por todo el campus. Va a tocar correr.

- Vamos corre. - Le digo nada más salir del coche y empezando a correr. - ¡Vamos a llegar tarde!

- Tranquila, solo son unos minutos. Además, yo también tengo que ir. - Dice acercándose a mí.

- ¿Tu también? - Pero si ella es muy inteligente.

- Si, las tengo todas pendientes.

- ¡¿Todas?! - Casi grito.

- Bueno, no estaba así que tengo un 0 en todas.

- Dios mío... - Si a mí ya me cuesta recuperar la única asignatura que me queda pendiente... No me quiero ni imaginar si aún me quedaran tres.

Al fin veo la puerta y sin descansar ni coger aire, la abro directamente. El profesor me mira sorprendido, después mira la hora y al volver a mirarme, musita.

- Felicidades, es la primera vez que la veo llegar a tiempo.

Lo ignoro y busco un sitio para las dos.

- Las dos. - Vuelve a insistir, fingiendo asombro.

- Si bueno, su clase es esencial para mí. ¿Cómo iba a llegar tarde? - Le contesta Sharon.

- Puede que para aprobar. - Le contesta el profesor. Dios mío, esto se va a poner feo.

A ella se le escapa una pequeña risa. Se gira hacia el profesor e inclina la cabeza.

- Por supuesto, profesor. - Dice y se sienta. El profesor la ignora y comienza la clase.

- Oh...

Sharon se quita la chaqueta y me mira.

- Pareces sorprendida. - Me dice.

- Es que... - Niego con la cabeza. Mejor no se lo digo.

- ¿Que? - Me dice, pero la ignoro y miro al profesor. - Oye no te vas a librar. Dímelo. - Me tira del brazo para que la mire.

La chica nuevaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora