"Caminemos lento antes de despegar, te lo dije a tiempo, me puedes lastimar. Tú me dijiste que ya no iba a sufrir, que puedo ser feliz y yo te creí"
El amor a veces es un poco irónico y cruel, o por lo menos así lo podía afirmar una de ellas, pues el amor solía hacer de las suyas y se las arreglaba para romperle el corazón cada una de las veces que decidió confiar ciegamente. Por eso, cuando la otra muchacha apareció en su vida, se dispuso a alejarse, sin importar que ese sentimiento de remordimiento la invadiera, sin importar que la desazón la abrazara por las noches, sin importar que, de alguna manera, el dolor se volviera a hacer presente solo por forzarse a mantenerse alejada.
La otra chica era diferente, dispuesta a lanzarse de cabeza al amor, dispuesta a entregar y a llevarse corazones ajenos con una sonrisa, con una caricia, incluso con una mirada. Es por eso por lo que cuando se encontró de frente con esos ojos castaños y con esos labios tinturados de rojo se prometió a lanzarse con todo para, también, llevarse su corazón a como diera lugar.
La mayor se negó en un principio a dejarla entrar, pero la chica era fuerte, insistente y decidida, ganándose lo que tanto quería, lo que buscó de manera insistente por largo tiempo, una cita. La menor había buscado con fuerza a por su chica, pues la consideraba suya, pese a que nunca la había tenido, la consideraba suya, y, por ende, no tenía ganas de mirar a nadie más que no fuese ella, no tendría a nadie más que no fuese ella.
La cita fue por lo bajo, perfecta, incluso las personas que habían circulado por los alrededores podían dar cuenta de la química que desprendían esas dos personas. Ellas estaban destinadas en cierto sentido, pues era imposible que una complicidad tan grande no fuese producto de una designio del destino, y mucho menos era posible que la manera dulce en que se miraban fuera de algo meramente circunstancial. Ahí había algo más grande que poco a poco se iba formando y que sin duda terminaría en una creación colosal.
A la hora de despedirse, la pequeña se negó a soltar su cintura, alegando que un simple "Chao" no era una manera propia de despedirse, mucho menos, apropiada para coronar una velada hermosamente bella.
—¿Qué es eso de correr apenas llegamos a su casa? — Rezongó de mala gana, pero con cierta gracia escondida en la voz. — ¿Es que acaso no cree que hay maneras mucho más apropiada de despedirnos?
—Makis, lo siento es que yo...— Ella titubeó a la hora de decir todo lo que le pasaba por la menta, y más aún cuando ni siquiera tenía convicción de todo lo que pensaba soltar. — Es que yo no...yo no quiero.
—¿Sufrir? — Preguntó dando un paso más cerca que dejó sus cuerpos a escasos centímetros. — Natalia, yo no te quiero hacer sufrir, no quiero jugar contigo, de verdad quiero más que esto, quiero más que una cita. — Makis se la llevó consigo en otro paso, cortando la huida de cualquier forma. — Me gustas Natalia, me gustas mucho, yo solo quiero una oportunidad, por favor.
—Makis, por favor...
La pequeña negó con fuerza, ya viéndose incapaz de resistir la tentación, tomando con fuerza la parte baja del cuello de la chica para llevarla directamente hacia su boca, besándola con tanta fuerza que incluso le parecía imposible mantenerse en pie. Natalia no sabía como reaccionar, ni siquiera sabía qué hacer, simplemente puso las manos en las caderas de la muchacha con la primera intención de alejarla de su cuerpo, pero cuando sintió la lengua de la pequeña acariciar su labio inferior, no pudo hacer más que estrujarla contra su cuerpo y retribuir el beso con igual o mayor fuerza.
Un jadeo coronó la separación de sus labios, entonces, Natalia sintió que la realidad estaba volviendo sobre ella, instalando de inmediato esa horrible sensación de correr. Ella intentó dar un paso para ir en dirección contraria, pero en realidad no fue capaz de dar paso alguno, porque la chica tomó con fuerza su cintura y la empotró contra la puerta.
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One Shots (Ventino)
FanfictionComo ya lo dije, este libro de One Shots será escrito en conjunto con ustedes, así que no duden de pedir sus ships favoritos o del que les gustaría que escribiéramos, este es un libro de Ventino y quien ustedes quieran, esperamos les gusten.
