La albina terminó de comer discretamente, levantando su bandeja con normalidad y excusándose con ir a ver el juego del equipo masculino antes de levantarse e ir a los cubículos en busca de la morena, siendo tan obvia que Yuki sólo podía lamentar el momento en qué había creído en qué podrían mantenerse a raya. Mirando con decepción hacía el resto del equipo y percatándose de que Fujimoto tampoco compartía ya la mesa con ellas.
No había muchos sitios en donde pudiera estar, así que terminar su almuerzo era lo único de lo que quería estar pendiente por ahora.
Por su parte, la albina se adentró en el pasillo que daba a los baños, justo detrás del edificio en el que las demás seguían almorzando.
No había tanto movimiento como hubiera esperado, quizá por ser hora del almuerzo.
Esperaba abrir la puerta y encontrarse aquellos ojos grises un poco molestos, pero el suspiro que salió de su pecho al entrar y encontrarse con la mirada triste de un cachorro apaleado en el rostro de su Akaashi fue más de resignación que otra cosa.
No quería engancharse de aquello y armar un problema. Simplemente quería poder hundirse en los brazos de la otra y borrar esa desolación en sus ojos.
No quería verla triste, no quería que su pecho doliera de la forma en la que el suyo lo hacía cuando miraba su rostro en aquellas condiciones.
La endurecida voz de Akaashi acompañando el abrazo triste le dejó en blanco.
-Tienes razón
Le dijo con sinceridad, pero Bokuto no tenía idea de en qué tenía razón en ese momento, porque su cerebro acababa de reiniciarse y estaba tardando en funcionar de nuevo.
-Osamu me gustaba en secundaria.
Soltó de una sola vez, deteniendo el balbuceó insonoro de la chica.
-¿Eh?
Logró articular por fin, escuchando lo que Akaashi decía e intentando tomar el hilo de la conversación.
-Me gustó por mucho tiempo, pero dejé de verla después de... lo que pasó- Se recargó contra la puerta de uno de los cubículos -Es la chica por la que mis compañeras comenzaron a molestarme en secundaria.
Bokuto creía que estaba alucinando.
¿A Akaashi le gustaba la chica Miya?
Realmente, su desconfianza tenía un motivo.
Era como cuando no tenía idea de que respuesta elegir en el exámen y ponía la "B" porque la palabra sonaba extraña, siendo esa casualmente la respuesta correcta.
-Era la chica más bonita y amable que había conocido. Practicábamos de vez en cuando juntas, pero nunca le dije que me gustaba.
La mirada dorada oscilaba entre su rostro y la nada, intentando entender qué era aquello.
Hacía un minuto que creía que iban a besuquearse en el último cubículo y ahora se le estaba rompiendo el corazón.
Al no recibir una respuesta, Akaashi continúo explicándose.
-No la había visto en casi dos años, y me sorprende tenerla tan cerca- Keiji miró al suelo, callándo por unos segundos -Y de alguna forma no he podido dejar de pensar en que ella era el ser más hermoso y perfecto que había visto en toda mi vida.
La albina comenzó a sentir el escozor de las lágrimas en los ojos amte aquel rastro de rubor rosado sobre los pómulos de Akaashi. Un brillo especial reflejándose en cada una de las palabras que estaba diciendo acerca de la chica de los onigiris.
-Pero me alegra poder verla y darme cuenta de que ella no brilla ni la mitad de fuerte de lo que tú lo haces cada vez que te veo.
Le pasó las manos por el cuello, mirándola hacia arriba desde su altura con la pequeña sonrisa de labios cerrados que le caracterizaba.
La respiración de la albina se detuvo por un segundo, Akaashi luciendo tan serena como en todo momento, como si la confesión que acababa de hacerle fuera la cosa más neutral del mundo.
-Aggg...aashi
Consiguió llamarle entre el dolorsillo en la garganta y los mocos en su nariz.
-No podría mirar a otra persona. Porque ya estoy lo suficientemente deslumbrada contigo.
Hizo el amigo de besarle en la mejilla, pero la otra se lanzó a besarle con impulso, golpeando la puerta contra la que se apoyaba la menor, abriendo el cubículo con un estruendo.
El claro eco de sus pasos resonando en el solitario sitio mientras se abrían paso a tirones.
Akaashi no dijo nada, salvo el pequeño gritillo ahogado que murió en sus labios antes de que el cuerpo de la albina le empotrase contra la pared.
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Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADA
Fan-Fiction¿Y si fueran chicas? Bokuto era feliz con su vida, al menos hasta que Konoha le insinúa que no tiene amigas fuera del club de volley. Akaashi tiene un propósito claro después de haber ingresado a Fukurodani: Recuperar su vida. He aquí la historia de...
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