67- Por siempre

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Y tan solo eso bastó para que un extraño sentimiento se instalara en el estómago de la menor, quién se apresuró a alejar los malos pensamientos que comenzaban a nublarle el juicio.

—Aunque ellos terminaran su relación, no es cosa nuestra.
Dijo firmemente la morena.

—Mis padres no acostumbran hacer drama acerca de las cosas... No demasiado— Habló la albina —Pero si algo saliera mal, quiero que sepas que no voy a dejar de quererte nunca Akaashi. Ni siquiera si me llevan al otro lado del mundo.

Keiji estaba afligida con la situación, pero escuchando la catastrófica resolución de Bokuto, digna de un Dorama, incluso le causaba algo de gracia.
—Bokuto-san— Retomó su siempre sereno tono —Va a hacer falta más que una pelea entre adultos para que eso pase.
Un suspiro por parte de la albina fue lo único que recibió por respuesta.

Akaashi sonrió hacía sus adentros mientras miraba al techo de su habitación.
—¿Qué es lo que quieres escuchar realmente?— Preguntó con curiosidad, divisando claramente las mejillas infladas de Bokuto en su mente —No tengo intensión de dejarte en un largo tiempo.

Esperó calmar un poco las cosas. Ya había tenido suficiente drama por el día y no esperaba terminar peleando con Bokuto para finalizar.

Pero al parecer, la chiquilla de mechones no estaba sintonizando el mismo canal que ella y parecía querer llevar las cosas hacía otro sitio.
—¿Qué tan largo?
Preguntó con un deje de voz infantil.

Keiji se rió silenciosamente otra vez, notando qué, de no satisfacer con su respuesta a la otra, continuarían jugando al "te quiero de aquí a las estrellas" por un largo rato.
—Dime que es lo que quieres que te diga— Dijo con paz total —Lo haré.
No sé creía que estuvieran llegando a ese meloso punto de la relación después de todo lo que ya habían pasado, y sobre todo, que se diera en aquel preciso momento.
—No, tienes que decírmelo tú.

Akaashi lo pensó por un segundo. Siendo realista ¿50 años? ¿Qué tanto podía vivir? La cifra seguro le parecería poco. ¿1,000 años? Le diría que exageraba...
El reloj hacía tic tac y lo único que se le ocurrió salió de sus labios tan rápido que incluso ella se sorprendió un poco
—¿Qué te parece... Para siempre?

La albina trastabilló en su réplica, probablemente teniendo preparado una negativa para la respuesta, pero viéndose sorprendida con la que le acababa de dar la menor. Así que simplemente continúo con el tono serio.

—"Siempre" es un tiempo muy largo.
—¿No quieres que sea tan largo?
—No no, lo quiero— Se apresuró a aclarar la de mechones— Pero siempre es... Es para siempre.

La pelinegra se rió, habiendo dado en el clavo completamente.
Un tiempo tan relativamente largo pero también tan corto. Un para siempre que terminaba al mismo tiempo que su vida lo hiciera, o que, en el caso de existir un más allá u otra vida, se extendía por la eternidad.
Tan complejo, pero a la vez tan simple: "Para siempre".

—¿Qué dices, Bokuto-san?— Le preguntó ahora con satisfacción total, casi con un deje juguetón en su voz —¿Quieres ser mi para siempre?

La línea permaneció silenciosa, pero el hipido al fondo le confirmo completamente lo que ya sospechaba desde hacía un rato: Kôtaro estaba llorando.

Una chispa de alegría brotó entonces, trayendo consigo a una parte romántica y traviesa que Akaashi no sabía que existía en sí misma hasta el momento.

—Akasshi, ¿Podemos parar el juego, esto es muy serio y yo...
Animada por la situación en la que había logrado por fin acorralar a la siempre viváz adolescente, Akaashi terminó diciendo justo lo que pasaba por su mente como pocas veces se atrevía a soltar:
—¿Necesito poner un anillo en tu dedo para que creas en lo que estoy diciendo?

Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora