19- Celos de Búho

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El viento helado de la mañana delataba la fría lluvia que había estado cayendo toda la semana.

La chica de pelo negro maldecía el que su uniforme esa mañana tuviera que ser tan corto. Ni siquiera las medias altas ayudaban al frío que calaba en sus huesos.
Su falda larga estaba hecha un asco por la lluvia, entonces no tenía muchas opciones.

El que tuviera que caminar entre el soplo del invierno próximo no ayudaba tampoco, pero el hacer que su madre le llevara en coche no era una opción. Hacer que alguien, sobre todo su madre, se tomara muchas molestias con ella, no era precisamente algo que le gustara hacer. Sobre todo, después del enorme drama que había hecho todo el fin de semana lamentándose de no haber asistido al gran evento del que todos los clubes de vólley estaban posteando.

Entre su mal humor y el frío, creía que perder las dos primeras horas de clase era buena idea. Pero se conocía a sí misma, a los dos minutos de haber faltado, ya estaría preocupándose.

Poco le faltaría para refugiarse en las grandes paredes de Fukurodani. Avanzó con zancadas grandes, cuidando que su bufanda no saliera volando.
Tenía un frío tal, que los dientes le castañeaban.
Esperó la última cuadra a que el semáforo para cruzar la calle diera la señal de avanzar. El bolso apretado contra su cuerpo en busca de protección contra la fuerte ventisca.

En cuanto el último  auto cruzó la calle, ella también lo hizo. Su mirada dirigiéndose a la entrada por donde una melena de mechones negros caminaba decaída.

Quizá debía dejarlo pasar de momento, quizá podría posponer el encuentro para el almuerzo.

"Quizá"

Con lo que no contaba era con el grito emergiendo desde un auto a la entrada, el cuál, hizo girar hacia atrás a la chica albina, haciendo que sus miradas se cruzasen, aún con el viento revolviéndoles el pelo.

—¡Bokuto! ¡Olvidaste tu almuerzo!
El sonido del claxon hizo reaccionar a ambas, que se habían quedado pasmadas mirando a la otra.

—¿Podría hablar contigo?
Dijo no muy segura la albina, acercando su mano al brazo de Akaashi, dudando en tocarla y retirando su mano en el último segundo.
La miró con duda.

Ya era suficiente, Akaashi la extrañaba exageradamente. Dejaría su muy ridículo orgullo y escucharía lo que la chica tenía para decirle.

Bokuto seguía esperando el rechazo, para su sorpresa, la morena asintió.

Un brillo especial emergió en los ojos tristes que había visto hace unos segundos. Una muy ligera curvatura en los labios de la chica mientras corría al auto en la entrada.

Akaashi miró en su dirección, distinguiendo al padre de Bokuto al volante, mientras ella escabullía medio cuerpo por la ventanilla y tomaba un bento que le ofrecían desde el interior.

Verla regresar en su dirección le aceleraba el corazón nuevamente.
Algo había raro en ella, aún con el resplandor de hacía un momento, no se comparaba con la incandescencia que la caracterizaba a diario.

—Antes de que salgas huyendo como lo has hecho las últimas veces— Empezó revisando su pequeño reloj de pulsera —Quiero aclarar que Kuroo no es mi novio, salgo con el a veces porque es un gran amigo para mi y...
—Bokuto-san...
Le interrumpió pero la otra la silenció tomándola por los costados.
—No es nada de lo que han dicho las chicas del equipo, no te remplazaría nunca. No he tenido una amiga como tú antes, no hay forma de que te abandone por un chico. Kuroo y tú son diferentes, pero los dos son importantes para mi. No fue mi intención dejarlas el otro día pero tenía mucho tiempo de no verlo y....
—No necesitas darme explica...
—¡Si! ¡Tengo qué! Porque eres mi mejor amiga y yo nunca antes había... — El rubor extendiéndose por su cara la hizo dudar —Tú... Bueno... Si ya tienes una mejor amiga, eso... ¡Eso no cambia lo que siento!

Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora