3- ¿Amigos?

670 100 10
                                        

Si la práctica le había parecido incómoda con tantas miradas sobre ella, el compartir casillero en la misma fila que la chica que la miraba tan raro la desconcertaba.

La capitana le había asignado un casillero provisional al final en donde podía guardar sus pertenencias durante la práctica mientras estaba a prueba, con la promesa de que sería suyo si lograba sobrevivir en el equipo.
Sorpresivamente, tanto el equipo femenino como el masculino de vólley, no había recibido muchos aspirantes ese año. Los capitanes de ambos habían acordado hacer una pequeña reunión entre clubes para intentar llamar a otros alumnos que estuviesen interesados. Misma razón por la que Fuko casi mataba a Bokuto por ahuyentar a su único nuevo miembro.
Resultaba que los miembros de segundo año no tenían mucho animo en hacer propaganda por estar vagueando y los de tercero siempre tenían mucha trabajo al estar en su último año.

No les estaba yendo nada bien para las expectativas que el club comenzaba a generar con los directivos y otras academias.

Por otra parte, Akaashi seguía preguntándose, que sería aquello que hacía que los ojos dorados no se despegaran de sus movimientos.
¿Se habría despeinado? ¿Sudaba en exceso por los nervios?
Como fuera, la chica seguía mirándola, medio oculta entre el final de los casilleros, pero era más que evidente que la observaba.
Se colocó la falda antes de deshacerse del short con algo de pena.
Había estado anteriormente rodeada de chicas mientras se vestía, pero la presión de ver piernas trabajadas y a otras hablar calmadamente  solo en sostén la ponían nerviosa. Sobre todo desde que "el incidente" había ocurrido.

Tomó su camiseta, debatiéndose entre quitársela o no delante de las demás, aunque no parecía que ninguna de las demás le estuviera prestando mucha atención mientras bromeaban entre ellas y hablaban de sus profesores.
Pero la chica albina se había acercado. Abriendo el que parecía su propio casillero y sacándose rápidamente la camiseta.
La morena se obligó a si misma a no mirar por ningún motivo hacía ella, casi metiendo su cabeza al casillero mientras podía divisar por el rabillo del ojo a la otra meter la cabeza en su camiseta.

Podría hablarle, pero tenía miedo de conseguirse un enemigo por hacerse la valiente, o peor aún, parecer una bravucona frente a todo el equipo, cuando ni siquiera sabía si podría quedarse o no.

Se cambió su propia camiseta entonces, dudando mucho entre hacerlo o no delante de la escrutadora mirada que le acribillaba las sienes, ahora desde el banquillo al fondo del vestidor.
Bokuto tenía los codos apoyados en las rodillas y las mejillas sobre las manos, jugando con sus pies mientras miraba a la nueva chica apretar con fuerza su camisa del uniforme.
La encontraba interesante, nunca había tenido aquella sensación con otros miembros del club, sentía unas ganas inmensas por preguntarle cosas, pero no sabía por cual iniciar.
Podría empezar por un simple "Hola" e intercambiar nombres, pero antes de que su improvisado plan de hacerse amiga de la nueva chica fuera inicio, ésta terminó por girarse y darle la espalda mientras continuaba cambiándose.
Ahora no podría hacer contacto visual, así que optó por esperar a que esta se desocupara.

La vio con cuidado, había unos dos metros de distancia entre ellas y eso le daba una vista parcial desde sus rodillas a su cabeza. No parecía alguien que entrenara mucho, carecía de músculos en los brazos, quizá no era de esas armadoras que también buscaban el remate. Tampoco se veía como alguien que destacara por su agilidad y no parecía tener un abdomen fuerte como el suyo mientras se levantaba la polera.
Bokuto seguía su nada discreta evaluación de la muchacha mientras veía a la otra sacar por su cabeza la tela blanca de su camiseta, dejando a la vista únicamente la tira trasera de su sujetador.

Akaashi tenía un conflicto interno con sus atributos mientras se daba la vuelta, nuevamente, para tomar la ropa limpia y ponerla en su sitio, ya que el crecimiento repentino que sus pechos estaban teniendo, hacía que el sujetador le quedase pequeño.
No era la chica más voluptuosa ni de cerca, a lado de sus senpais, era en realidad bastante "pequeña", sobre todo con la chica albina que la seguía viendo. Sin necesidad de ponerle mucha atención durante el juego, la chica tenía bastante de que presumir en cuanto a curvas. Pensar aquello la hizo sonrojarse, incluso sentirse algo mareada, por lo que terminó sentándose en el banco y girando su cara hacia el piso, se tomó la cabeza, algo abrumada.

Bokuto entendió entonces que no estaba siendo la más discreta del mundo, interpretado que aquella reacción era por su mirada fija, dando por hecho que estaba logrando incomodar a la nueva miembro del club. Aunque, no fue sino hasta que un pequeño golpe en su cabeza la hizo por fin despegar la mirada de la tira de encaje que se traspasaba sobre la camiseta y surcaba aquella fina espalda.
—Dejala en paz
—¡Eso dolió Fu!
Se quejó con su subcapitana, la mirada triste reflejada en el puchero de su labio inferior.
—Si no vas a preguntarle su nombre, al menos dile el tuyo— Dijo la chica sentándose frente a su casillero —Así no creerá que eres una acosadora.
Bokuto volvió a ocultarse cuando la pelinegra se levantó, admirando la larga falda que caía por sus delgadas piernas mientras hacía una pequeña reverencia.
—Gracias por su esfuerzo en la práctica de hoy.
Yuki se le acercó a la albina, golpeando su rodilla con la mano mientras se sentaba a su lado, cansada de sonreír tanto.
—¿Enserio Koutaro? Deberías ser un poco menos directa con los nuevos
Le dijo en advertencia la capitana al encontrarla fisgoneando otra vez mientras todas se giraban a ver cuando la chica de mirada gris salió de los vestidores más que incómoda.

La albina fue fulminada entonces por todo el equipo, al haber asustado a la única aspirante que habían tenido ese día.
Ahora sólo podían esperar a ver si la chica regresaba o si Bokuto había logrado ahuyentarla.

—Si esa chica no regresa mañana tendrás que preparar las bebidas todo el mes.
Le apuntó el pecho la capitana.
—¿¡Yo!?
Preguntó desconcertada una búho confundida.
—Esa chica tiene un juego decente y tú no has dejado de gruñirle como un perro rabioso.
—Yo... ¡Yo sólo quería hablarle!
Se excusó con tristeza exagerada
—Pues hazlo o deja de verla de... Esa forma— Yuki se frotó las sienes —Si esa pobre chica fuera yo, te abría denunciado luego de la primera hora.
—¡Lo siento!
Se disculpó, haciendo una reverencia y golpeando su cabeza contra el casillero en el proceso.
—Disculpate con ella, es a la única que casi le perforas la nuca con la mirada.
—¡Si!
Tomó con prisa su mochila, trastabillando con el aza y peleando con sus zapatillas en la entrada. Terminó de poner sus pies dentro del calzado y aún tras la mirada extrañada de sus senpais, salió corriendo en busca de la chica de pelo negro, fracasando rotundamente en encontrarla. Literalmente, había huido sin dejar rastro.

Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora