21- Acuerdo

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Los ojos de la albina nunca habían estado tan abiertos. Tenía a Akaashi delante, con la boca sobre la suya, las gruesas pestañas adornando sus párpados cerrados con delicadeza.

Bokuto no podía respirar de la impresión, mientras Akaashi no podía dejar de saborear su labio inferior.

Nunca se había sentido de aquella forma. Tampoco había besado a una chica antes.

Sus labios eran acariciados con ternura, aparentando pedir permiso mientras hacían contacto.

La albina no terminaba de asimilar cuando se separaron, Keiji con el rostro totalmente apenado cuando abrió los ojos.
Mordió su labio inferior y se puso en pie buscando su mochila.
-Lo... Siento...
Se tocó los labios, cubriendo el desastre rojizo que eran ahora ¿Qué había hecho? No había pedido consentimiento para hacer aquello y había avanzado sin consultarle a Bokuto.

La odiaría, ¿Por qué no la había golpeado para alejarla? Un empujón o algo, cualquier cosa para saber que le había desagradado.
No podía ni mirarla a la cara, su pena por haber hecho algo indebido la carcomía.

Se dirigió a la puerta, donde la otra seguía mirándola atónita.
-Bokuto...san... Yo lo... De verdad lo...
Giró el pomo de la puerta con prisa, pero el tirón en su brazo la hizo esperar.
-Tú... Creí que...
Balbuceó la albina, desconcertada con la situación y sin tener idea de que pasaba por la mente de la morena.
-No tienes que decir nada. Me iré a casa.
Las lágrimas empezaron a subir por los ojos grises, nublando su mirada tanto como su juicio. Los dedos trastabillando en su ropa.
Quería explicarse, de igual forma, todo estaba hecho. Poner una carga más a sus actos daría lo mismo en ese punto. Si Bokuto sabía que estaba enamorada de ella ¿Qué más daba? Probablemente ya la había perdido como amiga. Ser sincera no hacía ninguna diferencia ahora.
-¡Tú me... tú me...
Se atrevió a ver el semblante de la otra, tomando valor para completar sus propias palabras.

Bokuto la miraba con esa expresión confundida y las mejillas sonrojadas.
Ella era hermosa. Demasiado para cualquiera...

Akaashi se tragó las palabras, saliendo de la habitación con el corazón acelerado.
Nunca tendría una oportunidad con una chica como Bokuto. No de la forma en la que ella hubiese querido.

Caminó aceleradamente en el pasillo, dirigiéndose a la escalera con los pasos de la otra siguiéndole en cuanto había podido reaccionar.
-No te vayas. Puedo hacer como si esto no hubiera pasado- Suplicó la mayor aferrándose a la barandilla de la escalera -Siento si el beso no fue bueno... Me tomaste... Como... Desprevenida.

Se disculpó sin mirarla a los ojos, con los dedos cirniendose sobre la madera.
Akaashi detuvo su andar para mirarla, aprovechando y limpiándose los ojos antes de bajar el primer peldaño.
-¿Tú no... No estás enojada?
Preguntó mirándola con las mejillas empapadas.
La mayor sentía una necesidad enorme por abrazarla a cada segundo que la veía sufrir de aquel modo.
Debía evitar que saliera de su casa en ese estado.
-¡No!- Se frotó el brazo -No es la primera vez que alguien lo hace... Kuroo también lo ha hecho una vez.

La risa nerviosa logró distraer a la pelinegra, no dándole importancia al comentario, ya que había otra cosa mucho más relevante para enfocar: Bokuto no se había molestado con ella.

Eso tenía que ser bueno de alguna manera ¿No?
Alentador.
-Quédate
Le tomó las manos, bajando un pie por los peldaños hasta donde la otra había comenzado a descender.
La morena sorbió por la nariz, la confusión que había sentido se diluía con el sentimiento de tranquilidad en su interior.
Quizá no todo estaría perdido aún.

¿Sería su oportunidad de sincerarse adecuadamente?
Siguió a Bokuto por el pasillo hasta su habitación, su mano aferrándose a la suave piel blanquecina.

Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora