39- Grandes Eventos

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La mañana del desfile todo se sentía extraño para la pelinegra.
Se había levantado minutos antes de que la alarma sonara. No tenía sueño y una sensación extraña se gestaba en su estómago, haciéndola sentir incómoda.

Era la noche. Aquella de verdad era la noche de cumplir con su palabra frente a decenas de cámaras.
¿Y si estaba soñando?

Se levantó de entre las mantas, dirigiéndose al baño del pasillo para lavar su cara e iniciar el día.

Se lavo los dientes y aprovecho el tiempo para darse una ducha, agradeciendo la dulce sensación del agua caliente cayéndole por sus muy tensos músculos.

El trabajo era pesado, y estaba segura de que no había terminado aún.
La larga jornada que le esperaba dentro de pocas horas sería agotadora.
Apenas tendría tiempo para ordenarse a sí misma un poco antes de que su mamá la llevara hasta el salón donde se llevaría a cabo el evento.

Probablemente, Hatsu era la más emocionada por el evento. No podía meterse en la cabeza como era que su hija estaba por desfilar nacionalmente y no le importaba hacerle saber cada comentario acerca de ello.

Pedirle permiso había sido la cosa más sencilla del mundo, ya que la mujer amaba ver cómo era que Akaashi cambiaba todos sus años de aislamiento por cualquier otra cosa que pudiese hacerla feliz.
Verla superar sus traumas de infancia la hacía ver radiante a sus ojos.

La morena terminó de asearse, cepillando un par de veces su cabello y dejándolo libre de cualquier producto estilizador; justo como se lo había indicado Takafumi.

Cuando llegara al recinto, alistarían todos los detalles del peinado y pondrían lo que fuera necesario. Ningún otro químico.
Eso sí, debía humectar completamente su piel para que luciera radiante, sin olvidarse de la base a prueba de agua que su travesura en los vestidores le obligaba a usar.
Nunca había usado polvo traslúcido, pero de verdad que hacía maravillas para ocultar por más tiempo el color de sus rojizas marcas.

Una vez lista, y con la recomendación de Bokuto de llevar ropa ligera con interiores lindos, la chica bajó a desayunar con su madre.
El almuerzo ya estaba sobre la mesa cuando —a eso de las 10:00am— consiguió estar lista. Llevaba una compacta maleta que Bokuto le había prestado para poner sus cosas y solo esperaría a que la hora de irse llegara.

—Buenos días
Le saludó Hatsu saliendo de la cocina con una jarra de jugo de naranja. Su corta cabellera que por lo general llevaba semi atada con un moño —ahora ausente—, lucía un liso perfecto.

—¿A qué hora te han dicho que debes estar en el hotel?
Preguntó mientras la pelinegra masticaba una rebanada de pan tostado.
—Antes de las dos. Habrá una habitación para las estilistas.
—¿Y van a quedarse a dormir? Wow... — Suspiró antes de servir la jarra, perdiéndose en la nada —El hotel Imperial... Hija, ¿Eso no será increíblemente costoso?
—Takafumi-sama insistió en qué no condujeran de noche— Tomó ella misma la jarra —Además, Bokuto-san tiene reservada la habitación aunque yo no me quede con ella.
Dijo con el monólogo ensayado con el que la albina le había insistido toda la semana.
—Vaaaaya— Se encogió de hombros —Mi pequeña va a dormir en la "Joya de Oriente".
Akaashi continúo comiendo, comprendiendo a la perfección el por qué de la sorpresa de su madre, ya que, ella misma se había quedado boquiabierta al enterarse que la pasarela se iba a llevar a cabo en un lugar tan grande e históricamente importante.

La morena sabía que el lugar había sido diseñado por un arquitecto norteamericano (Frank Lloyd Wright), que su construcción comenzó en 1919 y sobrevivió a múltiples réplicas de sismo en uno de los eventos más trágicos para la historia del país. Pero no tenía ni la más remota idea de cuánto costaba una reservación en aquel lugar. Solo tenía clara una cosa: Probablemente, ERA SUMAMENTE COSTOSO.
Una oportunidad como aquella, seguro era una en doce millones.

Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora