Había algo extraño en la forma en la que Akaashi la había ignorado todo el fin de semana.
Le había enviado un mensaje apenas había llegado a casa el viernes, pero las palomitas azules fueron su único indicio de que la otra había recibido el mensaje.
El lunes por la mañana había sido lo mismo.
Akaashi se había ido a sentar cómodamente cuando la capitana la había sacado del partido —para darle espacio a Fujimoto, la títular— y ni siquiera había puesto una cara de decepción al abandonarla en medio de un pase.
No por nada la había visto extraña, incluso había podido notarla mirando vagamente por la ventana cuando fue a almorzar con ella y ésta simplemente se excuso con ir al baño para perderse toda la hora libre.
No le había hecho la ley del hielo, pero poco le faltaba. Realmente era difícil saberlo, porque seguía tan seria y respondiendo cortamente como siempre, pero era distinto, Bokuto la sentía distinta mientras intentaba contarle cosas sin importancia.
Para el momento de la practica, después de aquella acción de la chica, los ojos dorados estaban apagados.
No tenía idea de lo que pasaba con la chica. Quizá debería preguntarle.
Podría invitarla a su casa y hablar. Lo intentaría... Aunque su parte problemática le dijera una y otra vez que sería rechazada.
Tragó antes de acercarse al banquillo con la excusa de beber agua, se sentó junto a ella y con una mano de dedos temblorosos trató de llamarla.
—Akaa...
—¿Yuki-san?— Se levantó como si nadie hubiera intentado decir su nombre de forma atragantada —¿Puedo salir un momento?
La capitana intercambió miradas con el entrenador y asintió. Al parecer, no notaba nada raro en la armadora de primero, o quizá sabía algo que Bokuto no.
Continuaron la práctica, con una albina completamente fuera de sí, errando pases y siendo golpeada por el balón en infinidad de ocasiones.
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Tras terminar la práctica y encontrarse en los vestidores, Bokuto tonteo un poco antes de preguntarle a la pelinegra si quería ir a su casa.
—Oye... Tú... ¿Está pasando algo? Creo que has estado un poco rara.
La otra apenas le dirigió una mirada, levantando los hombros.
—Esto... ¿Quieres ir a mi casa y hablar? Creo que puedo escuchar lo que sea o solo...
El casillero cerrándose con algo de fuerza a su lado la descolocó.
Vaya sorpresa se llevó cuando la morena dejó de verla, se giró con su bolso al hombro, diciendole tan tranquilamente.
—He estado ocupada. Pero pideselo a tu novio, quizá tenga la tarde libre también.
Dejándola congelada en su casillero y al resto del equipo que comenzaba a cuchichear sobre el alto "novio" de la chica.
Bokuto tenía dos problemas:
1- Akaashi estaba enfadada con ella.
2- No sabía que tenía un novio.
Deducirlo parecía fácil, pero el unir aquellos dos puntos era casi imposible para Bokuto. Al punto que tuvo que preguntar a sus compañeras si sabían de algo que perturbara a la siempre serena Keiji.
—En realidad, creo que está como siempre.
Dijo Fujimoto, al ser de las únicas que no habían presenciado el incidente al no acompañarlas.
—Sin duda esta molesta porque nos dejaste colgadas el otro día.
Explicó Fuko
—Quizá también por lo que dijimos mientras hablábamos ese día — Yuki miró a las demás, como en tono de disculpa —Puede que nos hayamos pasado un poquito.
—Quizás se lo tomó más personal de lo que esperábamos
Dijo otro miembro del equipo con pena.
—Bueno, bueno. Pero a todo esto ¿Te ha pedido salir ese chico o no?
El cerebro de la albina entró en error, parpadeando y boqueando algunas veces antes de entender a qué se referían.
—Fuko se ha molestado y ha comentado que el chico de Nekoma iba a pedirte salir, mientras estábamos en la heladería— Explicó Yuki —Y todas chinchamos un poco a Akaashi sobre eso... Creo que no le gustó nada.
Se rascó la cabeza. Realmente sentía lástima por la pobre de Bokuto, quién ahora era quien cargaba con la peor parte al haberse acostumbrado a hablar tanto con la chica.
—¿Qué fue exactamente lo que le dijeron?
Preguntó con una ceja levantada. Tenía que ser consciente de los daños para saber como actuar ante la chica. O al menos, no empeorar las cosas.
—Creo que sólo fue un poco de juego— Se ríe nerviosa Fuko —No creía que enserio Akaashi te apreciara tanto. Ya sabes... Una broma por aquí, un chiste sin importancia.
—Puede que hayamos mencionado lo feliz que te pones cada vez que ese chico aparece
—Y que era cuestión de tiempo el que te pidiera salir con él.
Hablaron entre todas, Bokuto no sabía ni hacia donde mirar o que escuchar, la realidad era que no estaba comprendiendo nada de aquella conversación.
—Pero luego Fuko abrió la boca
Le señaló efusivamente Yuki
—¿¡Yo?!
—Fuiste tú la que le dijo que la habían remplazado en dos segundos.
—Pero era en broma ¿Cómo se supone que sabría que lo tomaría tan literal?— Balbuceó —Además, fuiste tú la que dijo "Siempre que alguien consigue un novio se olvida de sus amigos para pesar más tiempo con él"
Imitó chillonamente la voz de su capitana, quién no sabía como defenderse del argumento.
Más que hablar, parecía que el vestidor se había transformado en un gallinero. Gritos por aquí y por allá, dando la razón o recriminando comentarios entre unas y otras.
Nadie escuchaba a nadie, sobre todo Bokuto, a quién la cabeza le estallaría en cualquier momento.
—¿Akaashi está celosa del novio de Boku-chan?
Interrumpió Fuji. El resto asintieron como si fuera lo más obvio del mundo.
—¿Puedes ponerte celosa por tus amigas?
Preguntó Bokuto con inocencia.
Silencio absoluto.
Tres sermones después, entendió lo que estaba ocurriendo.
"Akaashi estaba celosa".
Las demás fueron muy claras con su opinión al respecto. Argumentando que lo más seguro era que se sintiera así porque su buen amigo Kuroo le robaba la atención demasiado.
La albina comprendía. Para ella, no era más que Akaashi buscando su amistad y peleando por su lugar de mejor amiga contra el gato del nekoma.
Poco a poco fue aclarando:
Akaashi era su amiga y estaba celosa de perder su amistad, lo cual había hecho que la ignorara hasta ese momento; su miedo era perderla.
Tenía una amiga celándola.
En su cabeza todo era más simple: Tenía una amiga.
Se río histéricamente, asustando al resto del equipo, quienes comenzaban a preocuparse por su estabilidad mental.
Luego recordó que acababa de ser rechazada por algo que ni siquiera era verdad; Kuroo no era su novio, no había "abandonado" a Akaashi, ni la cambiaría por un chico.
Infló las mejillas entonces, poco contenta con el resultado de su plan para llevar a Akaashi a su casa. No tenía opción, era ir tras ella si o si.
Armándose de valor salió del gimnasio, bolso en mano. Caminó fuera de la escuela con la esperanza de encontrar en el camino a la chica. Si era preciso, tomarla por sorpresa en su casa. Gritaría y suplicaría por su perdón si era necesario.
Con el pecho en alto y la desición en su mirada ambarina, avanzó un par de calles, sonriendo hasta que le dolieron las mejillas al pensar todo lo que quería decirle a la chica.
Le diría que Kuroo solo era un amigo, y aunque fuera su amigo, eso no la remplazaba.
Un paso tras otro, eliminaba la distancia que la separaba de su propósito. Claramente, hasta que de dio cuenta de que no sabía donde vivía Akaashi.
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Hola a todos, he tenido el borrador listo desde ayer pero he olvidado darle a publicar (de verdad lo siento), pero aquí está por fin.
Gracias por los votos, déjenme saber que les va pareciendo la historia. Hemos avanzado q buen paso y espero siga así c:
Otra vez, gracias por darle una oportunidad, ya que el genderbend se lleva la parte de yaoi en los shipps uno a muchas personas les interesa, bueno, tengan un lindo fin de semana, nos estamos leyendo 🤗✨
#PenitaJohnson
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Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADA
Fanfiction¿Y si fueran chicas? Bokuto era feliz con su vida, al menos hasta que Konoha le insinúa que no tiene amigas fuera del club de volley. Akaashi tiene un propósito claro después de haber ingresado a Fukurodani: Recuperar su vida. He aquí la historia de...
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