27- Hagamos bien las cosas

378 56 10
                                        

El sonido del pestillo ser removido y el trastabilleo del cuerpo de Bokuto chocando contra la puerta abierta, anunciando que Akaashi al fin había decido dejar su escondite, luego de una hora y de por fin conseguir tranquilizarse.

—¡Akaashi! ¡¿Estás bien!? ¡Lo siento!
La mayor ni siquiera pensó en lo incómoda que podía sentirse la otra, simplemente la abrazó.
La pelinegra reaccionando pobremente ante aquel acto.

—No es tu culpa, yo... lo siento.
La albina la miró ladeando la cabeza, esperando alguna otra explicación más, pero esta nunca llegó.
—Hemos hecho algo...
-¿Podríamos... Hacer como si esto no hubiera pasado?
Preguntó con las mejillas sonrojadas.
De verdad, quería hacer aquello, pero su nerviosismo la había traicionado.

Quizá Bokuto la echaría de su casa por ser tan dramática e infantil. O al menos eso pensaba que podía pasar.
Sin embargo, la otra asintió con una sonrisa de lado, sin pedir ni un solo motivo para explicar que acababa de pasar.
Por el contrario, fue hasta su cama y palmeó el lugar junto a ella.

Esa chica era increíble, al menos para Akaashi. La hacía sentir en confianza en todo momento, le daba seguridad, apoyaba a que cualquier situación fuera más amena. Todo lo que Bokuto Koutaro había traído a ella era inexplicablemente bueno.

Fue así que, una al lado de la otra, recostadas en la cama, continuaron hablando.

Al principio, con un poco de tensión, pero, como la de ojos dorados siempre conseguía con su tono animado e infantil, pronto pudieron hablar como normalmente lo hacían.
—Mi mamá llamó anoche— Dijo la más alta —Vendrá la próxima semana para preparar el lanzamiento de su nueva línea de otoño.

Miró al techo con las manos en la cabeza.
—Es la segunda vez que podré verla este año.
La menor esperó a que continuara, mirando el perfil de la otra con una casi imperceptible sonrisa.
—Ella trabaja mucho aún estando en casa, pero al menos puedo estar ayudándole tras bambalinas durante los desfiles cuando viene a Tokio—Giró su mirada hacía la otra —¿Vas a estar ahí para conocerla, verdad?

Sin estar muy enterada de a que se refería, Akaashi asintió, sorprendiéndose gratamente con los ojos brillantes de la otra apenas vio su respuesta.

—Es genial estar en los eventos. La ropa es linda, las chicas son geniales. Además, ganas muchos seguidores en instagram.
Habló entusiasmada la chica.
—Apuesto a que serías genial sobre la pasarela Akaashi- Le hizo un cumplido —Podrías lucir genial con cualquier conjunto sin dudarlo.
Pasó su mano por su muslo, dejando sus dedos un segundo al sonreirle. Al percatarse de aquello, intentó quitar su mano rápidamente para no alterar a la otra, pero Akaashi detuvo su mano, regresandola a donde había estado, dándole una pequeña y avergonzada sonrisa.

Bokuto entendió aquella invitación, subiendo un poco más hasta la ligera curvatura al final de su pierna.
Miró directo a los ojos grises, esperando algún indicio de molestia, o al una protesta de su parte, pero no hubo tal cosa. Por el contrario, los pequeños orbes rasgados miraron en dirección de sus labios.
La albina entendió las señas que le hacía la otra, llevando su rostro más cerca mientras sus dedos tanteaban el terreno a su alcance.
Sus labios jugando entre ellos cada vez eran más hábiles. No solían utilizar la lengua, pero entre más se concentraban en las caricias, más desenfreno había en sus besos.

Los dedos de Akaashi apenas habían comenzado a adentrarse entre la blusa de Bokuto cuando esta le mordió el labio inferior, rompiendo el ritmo que habían mantenido, cambiando a su cuello y metiéndose entre sus piernas.
El avance que iban teniendo, pronto alcanzó el que habían tenido anteriormente, obligando a Bokuto a observar las reacciones de la otra con cuidado, pero las manos de Akaashi cooperando, totalmente dentro del juego, indicaban que todo iba bien.

Hug me [BokuAka] Genderbender TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora