Capítulo 6

2.7K 137 3
                                    

El recordar a mi padre y los ataques gratuitos de Charlie, fueron las gotas que colmaron mi vaso. Mientras caminaba bajo la lluvia, el frío y el agua se metían en mi cuerpo. Me sentía tan sola en el mundo, que comencé a recordar, los desprecios por parte de mi padre. Él, era un hombre grosero, muy grotesco. Le gustaba decirme cosas despreciables. Me hería muchas veces con su frialdad y sus humillaciones. Esta frialdad fue la que vi en los ojos de Charlie, por ello, él me dio la sensación de ya conocerlo. Había reconocido su congelado corazón con apenas mirarlo. Las lagrimas se extendían por toda mi cara. Y la tristeza e irónicamente, la soledad me acompañaron, como muchas veces en mi vida-

Logré llegar a mi casa. Aunque mojada y sin ganas. Mi vestido estaba mojado. Mis tacones también lo estaban. Mi pelo parecia una fregona. Y mi cara la de un payaso llorón. Por suerte mi madre no estaba. Así no tendría que soportar su mirada de desaprobación preguntándome el porqué de mi aspecto. 

Era obvio que Doña perfecta habría cogido un taxi como una persona normal. Pero yo preferí ir caminando. Sé que si hubiera ido en taxi, hubiera llorado y el taxista me habría visto. 

Apenas conozco a este hombre. Solo he cruzado palabra unas veces con él. Pero estar con alguien como Charlie White, es imponente. Es ese tipo de persona que su presencia te ahuyenta.  Aunque con Anastasia es diferente. Será ¿Porqué es rubia? " Pero es tonta...". Sí, es tonta, tal vez a Charlie le gustan tontas. Quizás una tonta haga lo que él diga. 

Pues yo no. Yo no lo soy. Me niego. Trato de quitarme la ropa que la tengo pegada al cuerpo y me doy un baño de agua caliente. Dejo que mi cuerpo se sumerja en el agua de la bañera. Sumerjo mi cabeza hasta el fondo. Puedo sentir como mi cuerpo esta envuelto en el agua.  Cuando cierro los ojos solo logro ver a Charlie. No tiene sentido. Ha roto mis esquemas con un par de miradas y un par de palabras, y la mayoría groseras hacía mi persona. 

Cuando salgo de la bañera me seco el pelo y después me lo aliso. Me pongo el pijama y me acuesto. 

Me levanté de un salto. Aunque era muy temprano, decidí levantarme. Esta vez me puse una falda Skater negra y una blusa blanca. Unos medios tacones. Me puse ondas en las puntas. Linea negra en los ojos y rubor en las mejillas. Cuando ya estaba lista, pedí un taxi.

Llegamos rápido a The Company White. Estoy muy nerviosa. Las manos me tiemblan. Y creo que tengo mareo. " Relájate muchacha..."  Sí. Tienes razón. Es mejor que este relajada. No quiero que Charlie que me vea nerviosa. Ni triste. Ni que vea mi ojos hinchados. Al entrar a la compañía todos estaban en lo suyo. Todos en su mundo,en sus papeles, en sus cotilleos. Nadie se enteró de que había entrado. Nadie me vió. Nadie rumoreó. Ojalá sea así siempre. Subo en el ascensor y respiro hondo.

 Cuento hasta 3... "1..2..y...3". Se abre la puerta de el ascensor. Espero no irme hoy tan rápido como llegue. Espero no irme más. Doy unos pasos y me percato de que la puerta de Charlie está cerrada. 

- Charlie, aún no ha llegado- dice John, desde su oficina. Esta vez no esboza una sonrisa. Como lo ha solido hacer siempre. Esta vez no dijo "Hola Lauren Bennett" Se que apenas conozco a este chico. Pero su sonrisa me reconforta y me hace sentir más cómoda. En un aire más familiar. Al escuchar esto, entro en la oficina de John.

- Hola John Benson. digo con una soricilla. Espero que se de cuenta y me devuelva el gesto.

- Ah, disculpa Lauren Bennett, no había visto que eras tú- dice con su gran sonrisa de siempre. Menos mal. Me sentí aliviada- Toma asiento- dice y señala la silla que está al frente suyo. Yo le devuelvo la sonrisa y me siento.

- ¿Y Charlie?...

- "Charlie no está, Charlie se fue"- dice cantando esa canción tan irritante. En verdad me ha hecho gracia y a él también. Así que no reímos al unisono.

Las Sombras De CharlieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora