—Lisa, por favor— caminaba detrás de ella, rogando por atención y una respuesta a las miles de preguntas que la asaltaban.
Después de una semana, la más alta se había presentado a clases y ahora se dirigía a la dirección para presentar su justificante.
Continuó su camino, ignorando a la castaña.
El miedo la obligaba a alejarse, aunque en el fondo moría por abrazarla y sincerarse, aunque eso supusiera herirla.
Porque sí, a ese punto Lisa ya era consciente de que Jennie estaba desarrollando sentimientos, tal vez no igual que ella, pero se asemejaban, y una noticia como la que le ocultaba le rompería el corazón, rompiendo así mismo su promesa.
—Lalisa Manoban— la alcanzó y se detuvo delante de ella, bloqueándole el paso— si te atreves a dar un paso más, voy a desaparecer de tu vida, porque lo único que me das a entender con tus acciones es que no soy lo suficientemente importante para estar en ella—.
Antes sus ojos, Jennie era hermosa con su rostro sereno, pero teniéndola a centímetros con una ceja arqueada y el enojo emanando de sus poros la hacía simplemente irresistible.
Suspiró, frustrada por la manera en que la castaña la ponía entre la espada y la pared.
—Vuelve a clases—.
—No hasta que hablemos—.
—Jennie... —rogó, pero ni siquiera sus pucheros hicieron cambiar de parecer a la chica.
Permanecieron poco más de cinco minutos en la misma posición, sin decir nada, solo mirándose fijamente, intentando ganar esa absurda batalla.
Entonces el bendito universo se alineó, poniéndose del lado de Jennie e iluminando a Lisa.
Viéndola ahí, la pelinegra se dio cuenta que estaban perdiendo tiempo por algo que no lo valía. Podrían estar tomadas de la mano, charlando animadamente en lugar de discutir en cada oportunidad que tenían por algo que ninguna de las dos podía cambiar.
Lisa estuvo a punto de confesarse ante Jennie, pero un fuerte ataque de tos la interrumpió.
—Lisa... ¿Lisa? ¡Dios, Lisa! ¿Qué sucede? —la imagen de la pelinegra encorvándose al toser y sus ojos humedecerse por el esfuerzo alertaron a la castaña, quien se acercó rápidamente a la otra, sin tener idea de cómo ayudarla.
El pañuelo que sujetaba contra su boca lentamente se teñía de rojo, mientras que a su alrededor todo se volvía borroso.
Jennie logró sujetarla antes de que se desplomara, inconsciente.
—Mierda, mierda, mierda —le decía, en un vano intento de despertarla— No me asustes de esta manera Manoban.
Casualmente Dylan, uno de los gemelos y amigo de la pelinegra, pasaba por el pasillo y prácticamente corrió al escuchar los gritos.
—Jen, ¿qué sucedió? —miraba aterrado a su amiga, tomándola en sus brazos y cargándola como si se tratase de un bebé.
—N- no sé, estábamos hablando y ella comenzó a toser y... —no terminó porque el llanto la superó.
—Necesito que te calmes, ¿bien? —caminó directo a la enfermería con la castaña pisándole los talones— llama a sus padres.
Jennie obedeció, limpiándose el rostro con la manga de su chaqueta mientras esperaba que alguien respondiera al otro lado de la línea.
—¿Hola?—.
—Señora Manoban, soy Jennie, Lisa se ha desmayado y no sabemos qué hacer con ella —le dijo de golpe.
La mujer, que sabía lo que pasaba, mantuvo la calma para no alterar más a la chica.
—Gracias por avisar. Y Jen —le dijo antes de colgar— quédate a su lado, por favor.
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One, Two, I Love You.
Historia Corta"Cierra los ojos y cuenta hasta tres." Ranking: 🥇 Jenlisa 03/08/22 🥇 Jennie Kim 03/08/22 🥇 Lalisa Manoban 03/08/22 🥉 Lisa 13/08/22 🥇 Jennie 25/09/22 🥇 Blackpink 31/01/23
