Son las seis de la tarde. Se ha dejado dormir sobre la cama con la ropa que llevó puesta a clase y con el móvil en la cara.
Ahora corre semidesnuda de un lado a otro de la habitación para prepararse.
-Mierda, mierda... -maldice sacando ropa de los cajones a toda prisa. No sabe de qué le valen tantos cajones y tanta ropa si luego no encuentra lo que quiere-. Unos leggings... ¡Unos malditos leggings!
No quiere llegar tarde. Odia que tengan que esperarla.
Al fin encuentra los dichosos pantalones negros limpios y se los pone. Coge la primera camiseta que se le pasa por delante y elige una chaqueta deportiva, también negra. Sale de su vestuario particular y se pone las zapatillas sin reparar en los calcetines.
Se mira la cara al espejo. Parece un fantasma que lleva días sin dormir. Entonces vuelve al vestuario para mirarse en el espejo, de cuerpo entero esta vez. Va demasiado negra.
Mira su móvil y ya han pasado diez minutos desde las en punto.
Parece que va de luto pero no puede disponer de más tiempo. Tiene que irse ya.
Sale del ropero y corre al baño para, al menos, despejarse un poco la cara con agua fría. Coge el móvil de la cama y rápidamente le envía un mensaje a Louis pidiéndole disculpas y asegurándole que llegará en cinco minutos.
Abre la puerta para salir y aparece su padre delante de sus narices, muy oportuno. Ella da un salto, el móvil se desliza de sus manos y cae al suelo. Por un momento breve y fugaz siente una parada cardíaca, no tanto por el sopetón al encontrarse a su padre, sino por ver a su iPhone indefenso en el suelo.
-Papá -murmura y se agacha para recogerlo. La mandíbula le llega al suelo al ver la grieta que ahora atraviesa la pantalla-. Necesito un móvil nuevo.
-Lo añadiré a la lista de cosas que necesitas. Creo que esta sería la número ciento cuarenta y cinco.
-Tampoco exageres. -Da palmaditas contra teléfono y parece que funciona con normalidad. Mira la hora de nuevo. Debe sali ya-. ¿Querías algo?
-Solo preocuparme por mi hija -responde.
-¿Y eso es todo? Papá, tengo prisa.
-¿Adónde vas sin mi consentimiento?
-A una cena elegante te aseguro que no -bromea, señalando su ropa-. A jugar a voleibol.
Después de la última bronca que tuvo con él, ha evitado un poco el contacto con su padre. Es obvio que la tensión está ligeramente presente entre ellos, ambos la sienten.
Su padre frunce el ceño y decide dejar que se marche porque parece impaciente.
-Enhorabuena por el notable -alza la voz cuando ya se aleja. Ella se gira para sonreirle.
No puede seguir enfadada con él. Retrocede y le da un beso sonoro en la mejilla, rápido.
-Te quiero, papá. ¡Iphone nuevo, no lo olvides! -grita y ya desaparece por el pasillo.
***
Casi que ha llegado. Ha ido en todo el trayecto mirando la hora y se ha pegado la carrera de su vida. Ya han pasado cincuenta minutos de la hora acordada y se siente fatal. Él no le ha respondido al mensaje, entonces piensa que tal vez se haya cansado de esperar y se haya ido.
Al fin pisa el césped del parque y se para, apoyando las manos en sus rodillas, cogiendo un poco de aire. Desde ahí consigue verlo a unos metros, dando toques al balón de voleibol con los pies. Se acerca despacio recuperando el ritmo cardíaco y Louis no se da cuenta de su presencia hasta que abre la boca para disculparse.
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¿Y si te digo que te quiero?
Fanfiction• ¿Qué se puede pedir cuando siempre te han dado prácticamente todo? Pues cariño, tal vez. • Unos padres con recursos han hecho que Laia no tenga que preocuparse por nada en la vida. Parecen la familia perfecta, pero ni se acercan. Creen que se lo h...
