El Príncipe Alan vuelve a estar aquí.
Nos encontramos juntos paseando por los jardines pero sin muchas ganas de conversar por parte de ambos.
O quizás él lo haga por respetar mis deseos de no querer dirigirme a él bajo ningún concepto.
-Sabe- rompe su promesa y pongo los ojos en blanco- No deberíamos mostrarnos tan fríos el uno con el otro.
-Oh, perdone, su Alteza. Quizás debería echarme a sus brazos y decirle lo mucho que le quiero cuando bien sabe que es todo lo contrario- contesto sin ocultar mi enfado.
El chico trata de agarra mi mano pero me alejo de él.
-Estás enfadada por algo que ni siquiera en culpa mía y que sabes que no puedo cambiar- dice volviendo a mi lado.
-Podrías haber negociado nuestro acuerdo- digo deteniéndome y girándome hacia él.
Éste se pasa una mano por la cara y supura.
-Lo hice, Alteza. Pero su padre se negó- explica.
Me decido a mirarle por primera vez en todo el día y ahora soy yo quien agarra su mano. La aprieto con fuerza sin ser consciente de ella y las lágrimas no tardan en descender por mis mejillas.
Alan intenta acercarse a mí para abrazarme pero doy un paso atrás; no quiero que sea él quien lo haga, ni ahora ni nunca.
-Escuche, Princesa- dice casi en su susurro- Quizás ésto no sea tan malo. Es decir, nos llevamos bien y somos amigos- sonríe- Ya es una ventaja respecto a nuestros padres.
Le miro enfadada.
-Usted no sabe nada de mí y yo no quiero saberlo de Usted. Por favor, váyase.
Suelto su mano para volver al interior del Castillo pero el chico me detiene y me envuelve en sus brazos con fuerza.
No quiero hacer ésto. Me zafo de él con brusquedad y observo cómo mi mano golpea su mejilla con fuerza antes de salir corriendo de allí.
No me detengo hasta llegar a la zona de los carruajes y una idea cruza mi mente.
Con cuidado de que nadie me vea, camino hasta las cuadras y saco uno de los caballos que ya se encuentran preparados para montar.
Me subo a él y empieza a galopar siguiendo el camino que lleva al pueblo.Ésta vez llevo al caballo hasta la puerta de la casa y le ato a uno de los postes que se encuentran a unos metros.
Al acercarme de nuevo, observo a Oliver mirar por la ventana y sonreír al verme, siendo él quien sale a mi encuentro.
Le abrazo con fuerza y dejo que bese mi cabeza tantas veces como quiera.
Nos miramos y puedo notar que los dos estamos llorando.
-¿Tan horrible ha sido estar separada de mí un día?- pregunta intentado sonar gracioso, pero su voz entrecortada no ayuda mucho.
Sin ser capaz de decir nada, le beso haciendo que sus lágrimas se junten con la mías, provocando que ría entre mis labios.
-Será mejor que vayamos dentro antes de que alguien nos vea- hablo tras unos minutos mirando a todos lados para asegurarme de que estamos solos.
El chico asiente rodeando mis hombros y caminamos hasta el interior de la casa.Deposita una taza de chocolate caliente entre mis manos y, al ver que se sienta en la silla frente a mí, hago un puchero que provoca en él una pequeña sonrisa antes de incorporarse y ponerse a mi lado.
Me acomodo sobre su pecho y nos quedamos en silencio saboreando nuestras bebidas.
-Creo que ya nos encontramos mejor- habla minutos después, cuando ambas tazas ya se encuentran vacías.
Suelto una pequeña risa y deposito un corto beso en sus labios de dulce sabor.
Suspira empezando a acariciar mi espalda.
-¿Quieres contarme lo que te preocupaba hace un rato?- pregunto mirándole desde mi posición.
Éste besa mi cabeza con suavidad y me aprieta más a él.
-He tenido un sueño en el que te alejabas de mí para siempre y, como tu boda con el Príncipe Alan está cada vez más cerca, me preocupa que se haga realidad antes de que esté preparado para asimilarlo.
-Oliver... -susurro incorporándome para quedar frente a él.
-Cuando estéis casados seguramente os iréis a vivir a un Castillo lejos de aquí y no podremos vernos nunca más- su voz se quiebra y las lágrimas vuelven a aparecer.
Le abrazo con fuerza y dejo que llore en mi hombro como yo he hecho varias veces.
Me tumbo intercambiando nuestras posiciones de antes e imito sus gestos hacia mí en éstos casos.
Le escucho reír y levanta la cabeza para mirarme, permaneciendo en silencio.
Al poco rato se incorpora para colocarse junto a mí, ya sin rastro de humedad en su cara.
-Te quiero- dice sonriendo y agarrando mi mano.
Le miro y me acerco para besarle.
-Siento que no pueda ser más fácil- susurro con mi nariz pegada a la suya y los ojos cerrados.

ESTÁS LEYENDO
Once upon a Princess (Reales I)
Random*Historia sin corregir* Érase una vez una Princesa... Que luchaba para que las cosas fueran bien.