Tocaban la puerta de mi casa, quien mierda podía ser molestando, no esperaba a nadie, lo raro sería eso que esperara a alguien, me tape la cabeza con la almohada pero el maldito sonido de el timbre seguía retumbando en mi cabeza.
Me levante de la cama me mire en el espejo mi cara era deplorable ojos y cara hinchada de llorar llevaba puesto el pijama ni me acordaba en que momento me lo había puesto.
Con los pies descalzos y arrastrando los pies fui hasta la puerta, pensando que sería algún paquete para el imbécil de mi hermano, abri sin mirar.
No era ningún repartidor detrás de la puerta estaba Malú con su traje sin ninguna arruga el cual no me importo arrugarselo y mojarlo por mis lágrimas.
Fue un impulso abrazarla, llorar como un bebé, Malú no dudo en envolverme en sus brazos, susurrandome tranquilidad.
Fue ella la que aún agarrada a mi entró y cerró la puerta me llevó hasta el salón y nos sentamos en el sofá yo seguía escondida en su cuello con mis labrimas mojando su blusa inmaculada.
Acariciaba mi pelo, besaba mi cabeza y acariciaba mi espalda y yo aparte de llorar olía su pelo sin soltarla un poco.
Cuando ya fueron mis lágrimas remitiendo me separó de su cuerpo, beso mi frente y me miró de manera muy tierna.
-Voy a la cocina prepararé un par de tilas, no te muevas.
Yo asentí con la cabeza mientras absorbía los mocos y la vi desaparecer no sin antes dejarme una sonrisa.
Estuve tentada de ir en su busca, llevaba demasiados minutos en la cocina para preparar una simple tila, se escuchaban demasiados ruidos pensé como me dejaria la cocina Malú era muy perfeccionista, era perfecta con todo pero una inútil en hacer cosas simples.
Salió con dos vasos humeantes y se acerco donde yo estaba me ofreció uno de los vasos, en ese momento empezó a darme una vergüenza tremenda el espectáculo que le estaba dando.
-Que.... Haces aquí?
Le pregunte con un hilo de voz.
-Te he llamado unas cuantas veces y no me has respondido a ninguna, estaba preucupada...
-Lo siento..... Quede dormida.
-Y llorando y no poco.....
Agaché la cabeza avergonzada pero ella con sus dedos levantaron mi cara a la altura de la suya.
-Me vas a decir que esta pasando y no me digas que nada por que no me lo creo.
Me mira y espera a que yo hable pero no me atrevo y es mi silencio lo que opta y al final es ella la que decide hablar.
-Voy a ponértelo fácil Gigi, no se por que no quieres contármelo, entiendo que no confíes en mi, e sido una zorra contigo....
-Eso está olvidado.
-Para mí no Gigi, es complicado que dejes de verme como tu jefa y no como una amiga, quiero ser eso en tu amiga.
Me dice eso y agarra mi mano y tiemblo al sentir su caricia en mi piel.
-He visto los papeles de tu operación....
Agachó la cabeza y otra vez su mano en mi barbilla para levantarme la cara.
-Mírame Gigi.... No pienses que es una intromisión a tu intimidad no lo es, me gusta saber que les pasa a mis empleados muchos intentan defraudar con bajas enfermedades que no existen y es así como he visto tu inminente ingreso, no se el motivo y no te creas que he querido levantar el teléfono y no parar hasta que me lo dijeran por que me creas o no estoy preucupada.
Me alagan sus palabras, su preucupacion por mi después de todo lo que hemos vivido.
-Pensé que eres tu quien debe decirlo.
-Tengo un tumor en el ovario derecho y otros en el útero..... Tengo mucho miedo....
Esta vez es ella la que me abraza a mi contra su pecho vuelvo a llorar pero también noto alguna lagrima suya.
-Eh ya esta bien de llorar.
Me separa de su cuerpo.
-Me estás poniendo la ropa perdida.
Y sonríe y muero por besarla pero no lo hago no es el momento y no deja de ser mi jefa, aunque no me lo hace fácil su mano acariciando mi mejilla y hasta dudo que no sea ella la que quiera hacerlo pero no lo hace, se levanta y coge su móvil y me mira.
-Necesito tu permiso para hablar con los médicos quiero saberlo de primera mano.... Puedo?
-Si....
Me dijo la palabra tumor, pensé en mi madre, en su sufrimiento, yo era muy joven hice lo que pude estuve con ella hasta el final, con Gillian iba a ser igual pero con final diferente, Gillian no iba a morir como mi madre, pondría todo mi poder para que tuviera la mejor atención.
Quise besarla me contuve no era el momento, no queria confundirla y ahora estaba temblando manteniendo una corversacion con su médico.
La conversación me dejó más tranquila, aparentemente no era grave pero había que operar pronto si de mi hubiera dependido hubiera sido en este mismo momento pero en dos días la pesadilla terminaría.
Me acerque a ella después de colgar me sente a su lado, sus mejillas aun estaban húmedas y decidí con mis dedos secarselos.
-Todo va a salir bien Gigi ya verás....
-Gracias Malú....
-Quieres que llame a tu hermano?
-No déjalo ya tiene bastante con lo suyo.
-Es tu hermano Gigi.
-No quiero Malú no te metas.
-Esta bien.... Tienes con quien ir?
-No iré sola.
-No lo voy a consentir, yo misma te acompañaré.
-No hace falta Malú tienes mucho trabajo.
-El trabajo puede esperar tu eres ahora lo primero.
-No se como agradecértelo.
-Confiando en mi.
Sonrió.
-Y ahora quiero que te des una ducha, necesitas refrescarte, cambiarte de pijama y descansar yo mientras prepararé algo para cenar.
Gillian arruga la frente.
-Que pasa no confías en mi?
-Lo que ensucies lo limpias.
-Jajaja que si.
Gillian se fue a darse una ducha y yo me fui a la cocina me quedé mirando alrededor, si para dos tilas había hecho un desastre no puedo ni imaginar la que podría organizar con la cena lo mejor sería pidir unas hamburguesas grasientas con sus patatas fritas.
Cuando Gillian salió ya duchada con el pelo mojado, con mejor cara me moría con ganas de besarla pero volví aguantar mis ganas.
Nos sentamos en el sofá una pequeña mesa delante y nos comimos ese manjar lleno de colesterol, fue una cena donde hablamos de nuestros gustos variados sin hablar de trabajo y menos de hospitales.
Pasaron las horas rápidas hasta que me di cuenta de que ya no hablaba se había quedado dormida apoyada en mi hombro y me quedé bastantes minutos sin poder dejar de mirarla.
Decidí que sería mejor meterla en la cama o acabaría muerta a palos y no le era conveniente por su estado.
La metí en la cama y me dejé caer un rato a su lado pero su cuerpo dormido se me abrazo a mi.
Abrazada a mi cuerpo la tuve bastante tiempo, era mejor irme dejarla descansar, la arrope bien para que no pasara frío, le di un tierno beso en la frente la volví a mirar, volvió el miedo otra vez y ya no solo por su enfermedad también por lo que estaba llegando a sentir por ella sentimientos que no podía permitirme sentir.
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Mi jefa
FanfictionMalú un diosa una fiera egocèntrica la principal heredera de una empresa multinacional, Gillian terminada de salir de la universidad una, estudiante brillante las mejores notas, en ninguna de las dos entraba en sus planes enamorarse un camino lleno...
