Colin y Gwendolyn solo tiene una cosa en común: el amor al arte. Él, bajista de una banda en ascenso. Ella, pastelera en un negocio que va ganando renombre. Pese a su éxito personal, la vida no siempre les sonríe.
Gwen tiene mala suerte en el amor.
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GWEN
Irme de Connecticut este año me resulta más pesado que la primera vez que partí rumbo a San Francisco. En ese entonces solo tenía dieciocho años, muchas ilusiones y un poco de miedo. Ahora, tengo veinticinco años y me duele dejar atrás a mi hermana en el peor de sus momentos. Está deprimida y lastimada, y yo tengo que volver a mi lugar porque no puedo permitirme mantener la tienda cerrada por más tiempo. Me encantaría quedarme con ella, solo que no es posible, así como tampoco le es posible a ella por el momento venir conmigo.
No puedo borrar la mancha de tristeza de mi sistema, respirar incluso se siente pesado al saber que la persona más importante de mi vida tendrá que atravesar sola una situación horrible. Sí, tendrá a mis padres como apoyo y estaré a una llamada de distancia, pero al final del día será ella contra un engaño.
—Gwen... —Colin suspira y puedo imaginarme lo mal que luzco—. No llores, por favor.
—Me siento una mala hermana —confieso restregándome los ojos—. Tendría que estar para ella.
—Y lo estarás.
—No es lo mismo.
—Quédate —me anima, aunque ya es tarde porque el avión se encuentra en el aire—. Vuelve con tu familia.
—No puedo, esa es la peor parte. Tengo que abrir la tienda, cerrar para Navidad ya me costó mucho dinero y perdí cientos de encargos. Si cierro para Año Nuevo, estoy muerta. No me alcanzará para pagar las cuentas, el préstamo...
—Puedo prestarte dinero.
Olvido mis lágrimas para mirarlo rápidamente y comienzo a negar con la cabeza porque lo acaba de decir es inaceptable. Entiendo su preocupación y su gran corazón, solo que va contra mis ideas y objetivos. No recibí ayuda de mis padres al poner mi pastelería, mucho menos dejaré que él me dé dinero.
—No.
—Quieres estar para tu hermana.
—¡Pero no tomaré tu dinero!
—Es dinero, no es más que papel.
—Es un papel importante —repongo y decido que ya está, no puedo seguir llorando y lamentándome porque Col se sentirá culpable. Soy una mujer fuerte e independiente, también mi hermana. Ambas estaremos bien—. Y es un papel que tienes que mantener para ti.