Colin y Gwendolyn solo tiene una cosa en común: el amor al arte. Él, bajista de una banda en ascenso. Ella, pastelera en un negocio que va ganando renombre. Pese a su éxito personal, la vida no siempre les sonríe.
Gwen tiene mala suerte en el amor.
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COLIN
Me siento como un fugitivo al esconderme tras un poste de luz para darle un mordisco a mi hotdog. Estoy muriendo de hambre y detesto el increíblemente aburrido menú que la nutricionista de la discográfica me obliga a seguir. No me gustan los espárragos a la plancha, tampoco el pollo hervido y mucho menos el arroz integral sin salsa.
El día que firmé el contrato con Universal Studio Inc. para producir nuestra música fue el más feliz de mi vida; el día que conocí a la doctora Monica fue el peor. Puedo soportar las absurdas rutinas de ejercicio de cada mañana y comprometerme a acostarme a una hora decente cada noche, pero la comida no es negociable para mí.
Mi móvil suena cuando le doy el primer mordisco a mi deliciosa comida callejera y busco el aparato en mis bolsillos mientras saboreo esa delicia hecha con agua de hace un mes. Poco higiénico y nada nutritivo, pero asombroso de todas formas.
—¿Si? —pregunto con la boca todavía llena.
—¿Dónde diablos te has metido, Colin? Trae tu trasero al salón de conferencias en este momento.
—Tranquilo, Taylor, salí a tomar algo de aire fresco. Aún no soy lo suficientemente famoso para que eso sea un peligro.
—¿Crees que soy idiota? ¡Te estoy viendo!
—Debe ser alguien parecido a mí.
—Suelta ese hot dog y ven antes de que Daniella llegue. Y dile a Harley si lo encuentras en el camino que deje de coquetear con quien sea que lo mantiene ocupado y suba.
—Tranquilo, viejo. Te dará un infarto y tienes a un bebé en camino y a otro esperando en casa.
—Sería más sencillo si no tuviera que hacer de niñero de ustedes. Tienes diez minutos, apúrate.
—¿Puedo terminarme el hot dog?
—Sí, pero si Monica se entera, yo no sabía de esto.
—Me hundiré solo, tranquilo.
Corta la llamada sin nada más para agregar y no me es difícil imaginarlo suspirar en la sala de conferencias mientras finge tranquilidad. Taylor O'Malley es mi más grande héroe y también nuestro productor por lo que siempre está sobre nosotros procurando que no metamos la pata. Key es fácil de controlar, siempre cumple con lo que le dicen. Harley, por el contrario, es una bomba de tiempo que algún día protagonizará el escándalo del siglo. Yo soy el punto medio, solo incumplo con mi dieta y a veces me quedo dormido.