Colin y Gwendolyn solo tiene una cosa en común: el amor al arte. Él, bajista de una banda en ascenso. Ella, pastelera en un negocio que va ganando renombre. Pese a su éxito personal, la vida no siempre les sonríe.
Gwen tiene mala suerte en el amor.
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COLIN
He perdido la cuenta de cuántos conciertos hemos dado y eso es bueno porque significa que ya forma parte de nuestra rutina y nos concentramos en disfrutar cada noche y dar lo mejor de nosotros. Los nervios siguen, pero el cuerpo no me tiembla cuando estoy por salir al escenario y para mí la relación con los fans ha mejorado porque podemos ser nosotros mismos.
Aun así, creo que necesitamos unas vacaciones porque no importa cuánto duerma, estoy cansado a diario. Por primera vez en mi vida estoy siguiendo mi dieta al pie de la letra, tomando las vitaminas que la doctora me ha prescripto y durmiendo al horario adecuado, pero nada de eso me da la energía en la mañana para salir de la cama.
—Pareces un zombi.
—¿Qué? —suelto con confusión, parpadeando con lentitud para terminar de despertar.
—Pareces un zombi —repite Key en el desayuno mirándome con atención—. ¿Te sientes bien?
—Sí, solo estoy cansado.
—Quizás deberías dormir un poco más en las mañanas, aprovechar que no tenemos conciertos todos los días e ir al spa. También podrías decirle a la doctora Monica que te haga estudios.
—¿Estudios de qué? —digo en el medio de un bostezo.
—De sangre, podrías estar anémico. No lo sé.
—Solo estoy cansado, lo juro.
—Entonces duerme más. En la siesta no tenemos ningún compromiso y no es necesario que vengas con Lee y conmigo a recorrer la ciudad. Si te soy sincero, también estoy un poco cansado.
—No puedo quedarme durmiendo ni salir a recorrer la ciudad. Creí que les había mencionado que tengo una cita con Gwen.
—¿Una cita que requiere que nos vayamos sí o sí?
Rio por lo bajo y niego con la cabeza porque ha intentado decirlo con completa naturalidad, aunque está claro que no le ha salido. Aprecio su esfuerzo y lo fácil que ha aceptado que no soy soltero y necesito mi privacidad. Antes nuestros días no tenían un orden y pasábamos el tiempo libre siempre los tres juntos, no tocaban antes de entrar a mi habitación y asumían que no tenía nada que ocultar. Sé que adoran a Gwen y que no les molesta para nada que divida mi tiempo con ella y la haga mi prioridad.