Capítulo 37

5.4K 549 112
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

COLIN

La moneda en mi mano se siente fría y la mirada de Gwen, por el contrario, es una brasa que quema mi piel. Definir a un ganador no es necesario para mí, lo importante fue que tuvimos dos agradables citas y que ahora sabemos lo que sentimos por el otro. La chica frente a mí, sin embargo, parece opinar distinto porque noto lo nerviosa que está. Quiero que caiga cruz para que ella gane y para que eso la haga sentir tranquila o satisfecha, lo que sea.

—No tenemos que hacer esto.

—Claro que sí —repone con sus ojos almendrados aún fijos en la moneda.

—No es necesario definir a un ganador —digo para intentar tranquilizar porque parece estar a punto de rendir un importante examen—, no es como si tuviéramos un trofeo o algo.

—Es importante.

—¿Cambiaría algo?

Su atención se centra en mí de pronto y por la intensidad que veo en su rostro siento que se me está escapando algo, algo importante. Me lleva unos segundos recordarlo y quiero sonreír. El dildo y una pregunta importante...

—Para mí, tú eres la ganadora. De verdad, esta cita fue pensada en detalle.

—La tuya igual y, pese a las bromas, no hay nada que se le asemeje. Es una cita ganadora.

—¿Y si le preguntamos a Mickey?

—Mouse —me corrige.

—Lo siento, eso quise decir. Él podría darnos su opinión objetiva.

—Él no estuvo en la primera cita.

—Mejor, así ganas.

—Quiero que sea justo.

No tiene sentido discutir y noto que no dará su brazo a torcer. Gwen quiere que la moneda se eleve en el aire y caiga sobre mi palma para darnos un ganador, y eso tendrá. Espero, de verdad espero, que las probabilidades se inclinen a su favor.

—Correcto. Si cae cruz, tú ganas.

—Y si cae cara, ganas tú —determina.

Asiento y miro la moneda en mi mano. La tomo como mi padre me enseñó cuando me habló de probabilidades y la tiro hacia arriba. Cada movimiento que hace lo experimento en cámara lenta a la vez que mi corazón deja de latir.

Maldita dulzuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora