Capítulo 56

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GWEN

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GWEN

Cada vez que Colin tiene que viajar y luego regresa, ya sea para quedarse por semanas o por unos días, nos gusta aprovechar el tiempo. A los ojos de mi hermana somos unos pesados, dice que nos falta ir juntos al baño para consagrarnos como la garrapata del otro. A mi parecer lo dice porque no ha tenido la mala suerte de tener que separarse de alguien a quien ama y echa de menos constantemente. La incertidumbre no ha formado parte de su vida y no me siento culpable por ser una pesada si así puedo disfrutar cada segundo prestado con mi novio.

Ahora mismo, Col está sentado en una esquina de la cocina desayunando mientras yo horneo y atiendo mil pendientes a la vez. Holly, la nueva pastelera, me ayuda en la producción diaria y a organizar mi agenda con los eventos venideros. Contratarla fue de gran ayuda, la decisión correcta. Pero, pese a lo mucho que me alivia el trabajo, hay cosas que solo puedo hacer yo y me veo obligada a rechazar la ayuda de otros. Incluido Colin que se divierte viéndome ir de lado a lado de la habitación. Como él dijo, seguro está mirándome el trasero.

Desde hace días estoy en medio de un proceso creativo, anotando ideas para la nueva pastelería y llevándolas a cabo para aceptarlas o rechazarlas. Hoy ha tocado hornear y el olor en la cocina es tan sabroso y dulce que me hace agua la boca.

—Quiero uno de esos —dice Col observando la bandeja que acabo de sacar del horno.

—Es un cornetto —le informo con diversión. Mi proceso creativo le encanta ya que puede probar cada dulce que preparo.

—Bueno, quiero uno.

—Aún no.

—¿Por qué no? —Frunce el ceño—. Soy un gran juez.

—Porque está caliente y porque falta que salga la tercera parte de mi idea para que puedas opinar.

—¿Cuál es esa idea?

—Tal vez es veneno —bromeo.

—Y con gusto lo probaría. —Sonríe divertido—. Si huele así de bien, moriré feliz.

—Tienes poco aprecio por tu vida.

—Tengo mucho aprecio por mi vida, pero tengo más aprecio por la comida.

Maldita dulzuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora