Dragan
Me percaté de que era de noche cuando desperté, levanté la mirada a Eve, él se había quedado dormido también. Me levanté con cuidado para no despertarlo, me restregué los ojos y busqué mi celular. Una vez con este, encendí la pantalla, miré la hora y pegué un respingo al ver que era medianoche. ¿Cómo habíamos podido dormir tanto? Ni siquiera habíamos cenado. Suspiré, me levanté y me cambié mi ropa por el pijama, luego me giré hacia Eve, él también tenía su ropa diaria. Busqué su pijama, me acerqué a él con sumo cuidado, le desabroché el pantalón, para luego bajarlo lentamente.
—¡¿Qué haces?!
Antes de poder siquiera levantar la mirada, recibí una patada en el estómago que me quitó el aire al instante, me doblé intentando recuperar el aliento para poder hablar.
—¡¿Qué pensabas hacer, idiota?!
—P-ponerte el pijama, Eve —logré decir cuando recobré el aliento—. E-es medianoche y creí que estarías más cómodo si cambiaba tu ropa.
Levanté la mirada y la ropa que aún tenía en la mano hacia él, noté que su rostro se enrojecía rápidamente. Acomodó su ropa, tomó la que yo tenía en la mano, se levantó prácticamente de un salto y se encerró en el baño. Mientras, terminé de recuperarme; no me esperaba aquel golpe o que se despertara. Poco después, volvió al cuarto, lo sentí sentarse a mi lado.
—Lo siento.
—¿Aprendiste a disculparte?
—Yo... —soltó un suspiro—. Creí que ibas a hacerme algo.
—Técnicamente iba a hacerte algo: cambiarte la ropa.
—Ya lo has dicho —volvió a suspirar—. Lo siento, Dragan. Lo primero que veo cuando despierto es al chico que quiere acostarse conmigo quitándome la ropa, ¿cómo pretendías que actuara?
—No te he reclamado nada, idiota, intuí que eso habría pasado.
Se quedó en silencio unos instantes para luego recostarse contra mi hombro. Lo rodeé en un pequeño abrazo que no duró mucho. Él se separó lo suficiente para poder mirarnos, apreté ligeramente su hombro.
—¿Te ha sucedido algo así?
—Sí, unas cuantas veces en fiestas.
Me quedé en silencio unos instantes sin saber qué contestar exactamente. Eve volvió a recostarse contra mi hombro, sumiéndonos en un silencio. Desvié la mirada a la ventana, podía ver las gotas de lluvia golpetear contra el vidrio. Sentí, de repente, que me cruzaba el brazo por el torso dejando su mano en mi vientre.
—Yo no necesito que me calmes las náuseas.
—Pero si el dolor del golpe.
—Estoy bien, no te preocupes —tomé su mano—. No deberías preocuparte conmigo.
—No sé qué tanto confiar en ti, Dragan, debes aceptar que eres un hijo de puta.
—Soy un hijo de puta, no un delincuente, Eve, no te haré daño.
—Está bien, lo intentaré.
Nos sumimos en otro silencio, sentí que se separaba un poco de mi hombro, me volví hacia él recibiendo su mirada, le dediqué una pequeña sonrisa, lo tomé de la nuca y lo besé, pero no duró mucho, ya que se separó unos instantes después. Me pidió que nos acostásemos, que seguía con sueño, así hicimos, nos acostamos en los mismos lugares que ocupábamos antes. No tardó en acomodarse contra mí arropándonos, lo observé quedarse dormido y, luego, desvié la mirada a la ventana, las gotas de lluvia resbalaban en el vidrio. Volví a mirar a Eve dormir plácidamente como si nada hubiera pasado. Crucé el brazo por su cintura, acercándolo un poco más a mí en un pequeño abrazo, él simplemente se acomodó devolviéndome inconscientemente el abrazo. Cerré los ojos e inhalé profundo, llenando mis pulmones de su perfume que tan dulce me comenzaba a parecer.
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Nuestro error
Teen Fiction⚠️Nota: libro dos de Broken boy ⚠️ Un pequeño error llega a sus vidas para entrelazarlas de forma inesperada, obligándolos a buscarse después de una noche que casi había desaparecido en sus memorias. ¿Serán capaces de enfrentarse juntos al capricho...
