57. Descubriendo la verdad.
BRIDGET
Desperté con Jasmine abrazada a mi espalda como un osito, y con Ron en el pequeño espacio que dejábamos ambas entre nuestras cabezas. No entendía por qué le gustaba tanto acostarse tan cerca de nuestros cuellos, pero en invierno daba un calor que era muy bienvenido. Miré la hora en el reloj de mi muñeca, eran las ocho de la mañana. Súper tarde si tuviéramos que ir a trabajar a algún sitio, por suerte para nosotras, estábamos despedidas.
Bueno, nunca nos lo dijeron a la cara, pero consideraba que no era necesario. Se daba por supuesto.
Me estiré con cuidado, pero aún así Jasmine bostezó y atrajo a Ron aún más hacia su pecho.
—¿Has dormido bien? —me preguntó, aún sin abrir los ojos.
—Sí. Estaba tan cansada que caí redonda. ¿Y tú?
—Igual —murmuró.
Tras decirme que quería un gatito para poder abrazarlo todas las noches, nos levantamos con tranquilidad y tras pasar por el baño fuimos a la cocina. Zack no estaba por ningún lado, habría ido a trabajar aunque seguramente le harían la vida imposible por ser amigo nuestro. Dejó una nota en la encimera en la que decía que nos sintiéramos como en casa, y que cualquier cosa que necesitásemos le podíamos llamar.
—Qué dulce —comentó Jasmine, dejando la nota a un lado para comenzar a hacer el desayuno.
Sí, había sido un gesto muy dulce... ¿pero podíamos fiarnos de Zack? Quiero decir, aquella última semana pasé un par de días encerrada en mi despacho, nadie más que yo tuvo acceso a él, porque lo habría visto. Y el resto de días, tan solo me había juntado con Jasmine y Zack. A ella también la habían incriminado, por lo que quedaba totalmente descartado que hubiera sido obra suya. Jasmine tenía un alma tan pura que no concebía planear estrategias tan malvadas como aquella en la que se culparía a sí misma.
Y Zack... realmente no quería tener razón, de hecho, estaba convencida al noventa y nueve por ciento de que no tenía nada que ver.
¿Pero y si sí?
—Ey, ¿qué te ocurre? ¿No te gustan los huevos revueltos? —me preguntó Jas con una cuchara de palo en la mano.
—Solo estaba pensando —aseguré.
Me di la vuelta y ayudé a poner la mesa para las dos.
—¿Quieres compartir tus pensamientos conmigo?
Dudé unos segundos.
No estaba segura de si Jasmine sería capaz de escucharme desconfiar de Zack y luego actuar con él como si nada. Eran muy buenos amigos, de hecho, se conocían desde antes de que yo llegara. No me extrañaría ni tampoco me sentiría mal si Jasmine prefería creer en la inocencia del pelirrojo. En la que, casi totalmente, yo también creía.
—Vamos, suéltalo —insistió, dejando los dos platos sobre la mesa.
Tomé asiento en una de las sillas mientras terminaba de decidirme. Por una parte, me gustaría hablar de esto con alguien, nos ayudaría a resolver antes el problema que teníamos sobre nuestras cabezas. Al fin y al cabo, dos cerebros funcionaban mejor que uno.
—Estaba pensando en quién guardó aquel pendrive en mi bolso —comencé con suavidad, no quería soltarlo todo de golpe.
—¿Sospechas de alguien?
Por supuesto, mi primera opción en cualquier cosa que tuviera que ver con esto, era Peyton. Pero tal vez amenazó a alguien para que le hiciera el trabajo sucio. No tenía pinta de ser quien se mancha las manos, por lo que puede que fuera más difícil demostrar su culpabilidad.
ESTÁS LEYENDO
AARON ©
RomantikBridget es alegría, entusiasmo y corazón. Aaron, egocentrismo y chulería. Tan sólo basta una mirada a través de la barra para que dos mundos completamente distintos se unan. ¿Pero cómo reacciona un hombre acostumbrado a tenerlo todo al rechazo? ¿...
