46. Una nueva apuesta.
BRIDGET
—¿Por qué no estás lista? —inquirió Aaron al ver mis pantalones de chándal y una de las sudaderas que tenía para estar por casa.
Esa semana había asistido todos los días a clase y hoy, por fin, pude quedarme en casa. Era viernes y había pensado aprovechar la mañana para adelantar el temario y los trabajos. Si no fuera por Savannah no me relacionaría con nadie de la clase porque todos los hombres nos miraban como si fuésemos bichos raros que se habían equivocado de sitio. Creo que ser tan jóvenes también tenía algo que ver. Así que quedarme aquel día en la tranquilidad del apartamento, sonaba como un sueño.
—¿Por qué no voy a salir a ningún lado? —le recordé. Sabía perfectamente que no tenía que ir a la universidad.
—Yo creo que sí, te vienes conmigo.
No hizo falta que especificara a dónde, era obvio con solo echar una ojeada a su impoluto y caro traje.
—No.
¿Y si me encontraba con William?
Prefería ser una cobarde quedándome lejos donde él y yo no teníamos que respirar el mismo aire. Estaba enfadada con él porque se hubiera atrevido a realizar semejante acto horrible y egoísta contra Aaron. No podía parar de pensar en si le habría hecho algo parecido a Ava ya que ella también se encargaría de la empresa cuando él decidiera jubilarse. ¿Y si Brooke hubiera querido formar parte? ¿También tendría que renunciar a su libertad, a su felicidad porque era lo que él quería?
—Sí —insistió.
—¿Por qué iba a hacer eso? —inquirí confundida—. Tendrás asuntos que resolver y de los que ocuparte, al igual que yo.
Nunca me había pedido que fuera con él, ¿por qué sí ahora?
—Por eso vienes conmigo. Tienes cinco minutos o llegaremos tarde.
Mantuve su mirada durante unos segundos hasta que me di cuenta de que no tenía escapatoria. La inmensa mayoría de veces solía salirme con la mía, pero conocía de sobra las ocasiones en las que no tenía ninguna posibilidad.
De todas formas, ni siquiera era tan malo ir con él. Me libraría de estudiar y podría revolotear a su alrededor, molestándole de vez en cuando.
—Tú tranquilo, eh, cinco minutos es tiempo más que de sobra para arreglarse —hablé con ironía mientras me levantaba del escritorio.
—Eres rápida —aseguró con una sonrisa.
—Desgraciadamente.
Me vestí con más elegancia que la que solía emplear de normal, una blusa con una blazer, pantalones y tacones. Alcé en brazos a Ron para darle muchísimos besos y estrecharle con cariño. No entendía cómo había personas que podían abandonar a sus mascotas, si fuera por mí, me llevaría a Ron a la universidad. Empecé a caminar hacia la puerta y me giré en el momento justo para ver a Aaron despedirse también de él con una caricia. Corriendo, volví a darme la vuelta para que no me pillase y viera mi enorme sonrisa.
Siempre supe que le gustaba el gatito tanto como a mí.
Estuve hablando por mensaje con mi padre durante el camino a la empresa, o mejor dicho, respondiendo a los que él me envió hacía algunas horas. Me apee del vehículo y nos adentramos en el edificio. Al salir del ascensor seguí a Aaron por la planta, dejando que liderase el camino mientras yo aprovechaba para observar a mí alrededor.
No había nada demasiado diferente a cuando vine hacía unos meses, creo que más bien mi subconsciente buscaba algún indicio de William. Los pasos de Aaron se ralentizaron cuando se dio la vuelta y vio que estaba más pendiente de otras cosas. Apoyó su mano en la zona baja de mi espalda y me animó a caminar a su lado.
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AARON ©
RomanceBridget es alegría, entusiasmo y corazón. Aaron, egocentrismo y chulería. Tan sólo basta una mirada a través de la barra para que dos mundos completamente distintos se unan. ¿Pero cómo reacciona un hombre acostumbrado a tenerlo todo al rechazo? ¿...
