Auroras boreales.

111 15 5
                                    

Capítulo 52.

Narra _____

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Narra _____.

Estábamos a casi al final de nuestra increíble luna de miel, todos estos días con Tom habían sido maravillosos por que en un lugar pequeño habíamos hecho muchas cosas, habíamos descubierto nuevos lugares juntos y las actividades que Tom había planeado para nosotros eran muy divertidas, al tercer día de nuestra luna de miel tuvimos un recorrido especial por la ciudad de Papá Noel. ¿Cómo no decir que este lugar no fue basado en los cuentos? o... ¿Será que los cuentos se basaron en este lugar?... La verdad no lo sé pero me imaginaba que estábamos en una escenario de esos clásicos lugares navideños.

Tom y yo recorrimos algunas tiendas de la pequeña aldea como todos le llamaban, todos los establecimientos se veían casi igual, la mayoría de ellos tenían luces al rededor de los ventanales que tenían como exhibidores y el nombre de las tiendas estaban formados de luces muy brillantes en cada uno de ellos, las calles cubiertas de mucha nieve al igual que los techos de las tiendas, había también algunos pinos navideños con luces y algunos buzones para que los niños dejarán su carta a Santa.

El cuarto día tuvimos un recorrido a una montaña donde lo más lindo de ese viaje eran los perros Husky que jalaban trineos. Tom estaba muy ansioso por subir a uno de ellos pero mientras subíamos hasta el lugar de donde partían los trineos nos habíamos encontrado a un par que bajaban a mucha velocidad. Tom se había dado cuenta de que le temía un poco a todo eso y por eso subimos juntos.

Pude acariciar unos de los perros que eran gigantes y muy dóciles, les encantaba jugar mucho, a Tom le gustaron también porque lo vi rascando la pancita de uno de ellos y estaba por demás decir que el perrito estaba encantado.

De tan solo recordad como Thomas sostenía la cuerda del trineo y de como yo me aferraba a él me parecía muy gracioso y me echaba a reír. Tom me miraba con atención y sonrió con diversión cuando se percató que yo me reía sola nuevamente.

— ¿Estás acordándote de nosotros en el paseo con los huskys otra vez? –rio por lo bajo.

Me hizo reír todavía más cuando dijo esto y toqué un poco mi estomago cuando sentí que me dolía por la tremenda risa que me había provocado.

— Mi amor no te rías –decía en medio de un ataque de risa también.

— Es que me acuerdo como al principio estábamos muy emocionados y eufóricos por el paseo pero a la mitad ya estábamos muy asustados los dos amor debiste de ver las caras que hacías –dije entre risas.

— ¡Ya basta amor! –tomó un poco de aire recuperándose de la risa y me miró– ¿Ya tienes lista la ropa que nos vamos a llevar a nuestra última actividad?

— No, todavía no –respondí– ¿Que necesito llevar?

— Bueno, unas dos mudas de ropa más nena –dijo y agarró una maleta– pongamos la ropa de ambos aquí, escoge algo abrigador que estaremos en medio de la nieve y no sé qué tal pasemos la noche.

Without ControlDonde viven las historias. Descúbrelo ahora