LVII

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 04 de Enero de 2006

¿Es normal que me guste tanto el cuerpo de un chico? Bueno, no de cualquier chico, de Gerard. Honestamente nunca me imaginé en esta situación, recuerdo que solía fantasear, por ejemplo con Jamia, con verla desnuda, con recorrer todo su cuerpo con mis labios, estrujar sus pechos, tocar su trasero y bueno, ahora me pasa algo similar con Gerard, sólo quiero verlo sin nada de ropa, quiero besar desde su cuello hasta sus hermosas piernas, morder sus pezones, tocar su pene, abrir sus piernas, lamer la parte interna de sus muslos hasta llegar a su ano, estimularlo, escucharlo gemir mi nombre. Me estoy volviendo loco, pero es que lo deseo tanto.

Hoy estuve en su casa, después de lo ocurrido en el cine preferí que no saliéramos, aunque tenía ganas de llevarlo a un parque de diversiones, no sé si le gusten, hay demasiada gente, juegos que no sé si lo asusten, fue por ello que no salimos, aunque no importa, lo que realmente me importa es poder estar con él. Nos besamos, Gee sobre mis piernas y mis manos comenzaron a recorrer más de su cuerpo en medio del beso, pues me aventuré a tocar su piel por debajo de la playera, luego nos miramos, las manos inocentes de Gee tocaron mi pecho sobre mi playera, pero yo me la retiré rápidamente, logrando ruborizar a Gerard, coloqué de nuevo sus blancas manos sobre mi pecho, con esa simple acción me estaba llevando al borde. Le pregunté si podía quitarle también su playera, asintió, dejando así su pálido torso al descubierto, lo acerqué más a mí y lo besé en el cuello, luego bajé por su pecho y mordí un poco sus pezones y juro que lo escuché gemir, seguí así, besando su piel, y no lo pude evitar, me puse tan duro y pude sentir que Gerard también. Lo miré, estaba un tanto agitado al igual que yo. Le propuse que nos frotáramos así, sólo encima de la ropa, Gee asintió y se abrazó a mí, lo tomé de los muslos sólo para guiar sus movimientos y fue tan placentero, pues me bastó con esa fricción entre nuestros cuerpos para correrme, sin embargo pude notar que Gee no había llegado aún al límite, "déjame tocarte", le dije mirándolo a los ojos y recostándolo en la cama, él sólo asintió, por lo que metí mi mano bajo sus shorts y su ropa interior, tocando su pene, Gerard sólo me miraba, "te amo", le dije besándolo en los labios, luego él se aferró a mí y escuché mi nombre en un lánguido gemido antes de que se corriera en mi mano.

Nos quedamos así, abrazados, por un buen rato, le cuestioné a Gerard si quería que bajáramos a la sala a ver una película, él negó como respuesta y sólo se abrazó más a mí, "¿quieres que nos quedemos así?", él asintió.

Tal vez para otras personas sea algo bastante aburrido quedarte así, abrazando a alguien por horas, pero para mí no, a Gee le gusta abrazarme y a mí también me encanta tenerlo así, tan cerca de mí, sentirlo tan cálido, respirar su perfume, porque él es todo lo que quiero y necesito, sólo él, mi Gee, y nunca me cansaré de tenerlo en mis brazos.  

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora