Final Alterno

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25 de diciembre de 2006

Corrí y corrí, estaba empapado en sudor a pesar del frío. Me sentía demasiado ansioso, necesitaba estar ya con Gerard, tantos meses, tantas lágrimas, sólo ansiaba tenerlo de nuevo en mis brazos.

Llegué a casa de los Way después de un largo viaje. Ahí estaba de nueva cuenta, toqué la puerta, estaba tan ansioso. Fue Donna quien me abrió y al verme me estrechó en sus brazos, y sólo se soltó a llorar y yo no estaba entendiendo nada.

La miré, sus ojos rojos, pero entonces ensanchó una gran sonrisa, "parece que el deseo de navidad de Gee se hizo realidad", me dijo.

Entré a su casa, pude sentir de nueva cuenta el calor de un hogar, de mi hogar, el hogar que he construido con Gerard.

Donna me dijo que Gee aún estaba en su habitación, se había ido a dormir temprano, "quería dormirse para dejar que Santa hiciera su magia. Te ha extrañado tanto". Llegué a su cuarto, toqué la puerta, no recibí respuesta, tomé el pomo y giré, ingresé y ahí estaba mi Gee, mi hermoso Gee, durmiendo tan plácidamente. No puedo describir lo que sentí al verlo otra vez, mi corazón demasiado acelerado. Me acerqué a su cama sólo para verlo dormir. Sus mejillas sonrojadas, las acaricié, y entonces él abrió sus ojos, esos lindos ojos verdes. Al verme me sonrío, una sonrisa tan grande, tan hermosa con sus pequeñitos dientes, "¡Frankie, viniste!", me dijo. Nos abrazamos tan fuerte, no quería soltarlo, no quería dejarlo ir, no quería creer que era un sueño, "sí, volví por ti mi amor, te dije que volvería", le mencioné al oído. Luego probé de nueva cuenta el sabor de sus labios, ese que no pude olvidar en todos estos meses sin él. Y ambos estábamos tan ansiosos de sentirnos, de estar juntos de nuevo, por lo que nada nos importó, sólo amarnos, amarlo como lo haré siempre.

Nuestros cuerpos desnudos, el sudor en nuestra piel a pesar de estar a cero grados centígrados. El calor consumiéndonos. El amor desbordándose por nuestras mejillas sonrojadas. Gerard gimiendo mi nombre tan alto. Tal vez Donna y Mikey nos escucharon, pero es que fue tanto tiempo sin estar juntos, estaba tan necesitado de él y Gerard de mí.

Lo sentí correrse entre nuestros abdómenes en tanto nos mirábamos, sus lindos ojos verdes llorosos, "te amo", me dijo, "y yo a ti Gee, te amo tanto. Nunca volveré a dejarte", le mencioné, en tanto vaciaba mi simiente en su interior. Nos quedamos abrazados entre sus cobijas revueltas, no queríamos separarnos.

"Mi amor ¿te irías conmigo", le pregunté, él mirándome como si fuese lo mejor del mundo, "a donde sea", me respondió. Y aceptó.

Donna lo entendió, ella lo propuso, que nos fuéramos con Helena, la abuela de Gee, que allá pasáramos algún tiempo, al menos en tanto yo cumpliera los 18 y mis padres no pudieran separarme nunca más de Gerard.

Apenas si desayunamos, hablamos un poco con Donna y Mikey, nos ayudaron a hacer las maletas de Gee.

La noche ha caído. Vamos en el tren rumbo a la casa de Helena, Gee está aquí, a mi lado, ahora duerme, se mira tan dulce.

No quise dejar pasar la oportunidad de escribir lo hermoso que fue este día, un día perfecto, porque he vuelto a mi Gee, porque ahora y siempre estaré con él. Porque lucharé por este amor, porque no dejaré nunca más que vuelvan a separarme de él.

Antes de la ausencia pasé cientos de días con él y quiero más, muchos más. Quiero toda una vida con Gerard.  

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora