XLII

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 3 de Diciembre de 2005

Después de clases fuimos a casa de Mikey, sólo para pasar el rato, para relajarnos, para distraernos, y ahí en la sala estaba Gerard, no estaba disfrazado de nada, pero traía una diadema de orejas de gato que lo hacían ver demasiado tierno. Como siempre al verme fue corriendo hacia mí, me abrazó y susurró mi nombre al oído.

Donna iba saliendo y dijo que llegaría hasta tarde, por lo que prácticamente teníamos casa sola. Ayudé a Gerard a guardar sus colores y su libreta, pues nos quedaríamos en la sala. Bob sacó una botella que llevó de tequila, aunque no me gusta mucho, sin embargo bebí sólo un caballito y ya me sentía algo mareado, Gerard estaba a mi lado y constantemente se abrazaba a mí y yo me sentía tan extraño con él a mí lado, porque no sólo eran esas orejitas, también ese pequeño short que se le ocurrió ponerse y que me provocaba raras sensaciones, como en mi sueño.

Los chicos estaban bebiendo demasiado rápido, de un momento a otro comenzaron a decir idioteces y a confesar sus sentimientos, Ray dijo que quería llamarle a Christa y decirle que la amaba, luego Mikey confesó que está enamorado de Kristin, la chica de primer grado, y después Bob, él sólo dijo que se cogería a cualquier chica, incluso a la nefasta de Lindsey. Luego me miraron, y yo no sabía que decir, estaba algo ebrio, pero no tanto como para decir algo de lo que me fuera a arrepentir, por lo que dije que yo amaba a Jamia y les conté a todos que ya la había besado, aquel día en la fiesta a la que fui con Ray, y que besaba delicioso. Ray no podía creer que en serio la había besado, pues ese día sólo me vio discutir con Jared, incluso Mikey y Bob estaban sorprendidos, pero luego volteé a ver a donde estaba Gerard, pero parecía que se había ido.

Fue tan raro. Me levanté, fui a buscarlo a su cuarto, y lo encontré ahí, hecho bolita en su cama, me acerqué hasta él y estaba llorando, tal vez porque él no tiene a nadie a quien amar, pero me dolió verlo así, me acerqué hasta él, me acosté a su lado y lo abracé por la espalda, le dije que todo iba a estar bien, se volteó y se abrazó muy fuerte a mí, y yo me estremecí al sentirlo tan cerca de mí. Traté de secar sus lágrimas con mis pulgares, me veía tan extraño y no sé qué pasó, tal vez verlo así, tan vulnerable, pero lo besé, lo besé en la boca, y su aliento era tan cálido, fue un beso rápido, él ni siquiera sabía cómo actuar, pero no hizo nada para separarme. Me sonrío y empezó a dejar besos superficiales en mi boca, sin lengua, sin saliva, sin nada, sólo nuestros labios chocando, y fue tan raro.

Luego recuerdo haberle preguntado si quería regresar con los chicos, él sólo negó y se abrazó más a mí, rodeó mi cintura con sus piernas y nos quedamos ahí hasta que el sueño nos ganó. Desperté cuando Mikey entró al cuarto de Gee y dijo que creyó que ya me había ido, que sólo quería ver si Gerard estaba ahí, pero no dijo nada más a pesar de que me encontró con su hermano abrazado a mí. Yo sólo sentía vergüenza y un fuerte dolor de cabeza, por lo que con cuidado separé a Gerard de mí para dejarlo en su cama e ir a casa con bastantes cosas qué pensar.  

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora