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 4 de febrero de 2006

Gerard entre mis brazos, es lo único que quiero en la maldita vida, ¿cómo me enamoré tanto de él? No lo sé, lo único de lo que estoy consciente es que lo quiero, que lo necesito en mi vida, que ya no resisto estar ni un segundo lejos de él. La distancia me mata, para qué mentir, no me gusta separarme de él.

Hoy estuvimos ahí, en casa de Gee, Mikey propuso que nos reuniéramos, aunque esta vez fue diferente, pues él llevó a su novia, Kristin, lo que pude notar molestó algo a Bob, aunque ella invitó a unas amigas, sin embargo Bob hizo un comentario lejos de ellas y de Mikey, "se supone sólo éramos nosotros, pero ahora ya trae a su novia a todos lados". A mí la verdad me daba igual lo que pasara alrededor, pues yo sólo quería estar abrazado de mi Gee, quien sí, durante toda la noche permaneció entre mis brazos, sentado en mis piernas, su cabeza descansando en la curvatura de mi cuello, una de sus manos sobre mi pecho, moviéndose de vez en cuando debajo de mi playera, volviéndome loco. Puedo decir que perdí la noción del tiempo mirando los ojos de Gerard, aunque él insistía en ocultar su rostro en la curvatura de mi cuello. Lo entiendo, había un par de chicas desconocidas en el lugar, quienes incluso hicieron un par de comentarios sobre nosotros: "Qué lindos se ven", "se aman mucho".

Le cuestioné a Gee si quería que subiéramos a su habitación, pues lo noté bastante incómodo, él sólo asintió. Bob hizo mala cara cuando nos levantamos, le dije que Gee necesitaba descansar y él hizo un comentario: "Sí, como no, vas a dejarlo descansar". Pasé de sus idioteces. Ya en su habitación, Gerard continuó abrazado a mí, aunque comenzó a besarme. Al final terminamos dando vueltas en su cama, besándonos como si no hubiera un mañana, Gee enredaba sus piernas a mí y pude notar que estaba bastante duro, tanto como yo. Metí mi mano bajo su ropa interior para tomar su pene y masturbarlo, en tanto permanecía abrazado a mí y se deshacía en gemidos. Se corrió gritando mi nombre, he notado que cada vez disfruta más cuando lo toco. Cuando fue recuperando el aliento fue ahora él quien introdujo su mano bajo mi ropa interior para masturbarme, besándolo en los labios mientras lo hacía y mirando su linda carita al correrme en su mano. Lo atraje a mí y nos quedamos así, abrazados.  

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora