LXVIII

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 29 de Enero de 2006

Hoy Donna quiso que comiéramos todos juntos en su casa, "quiero convivir con las parejas de mis hijos", fueron sus palabras, y es que sí, Mikey hace unos días hizo oficial su relación con Kristin, por lo que tanto ellos como Gee y yo estuvimos en esa dichosa comida. Debo decir que Gerard lucía hermoso, pues se puso una camisa negra y un pantalón de vestir del mismo color, simplemente perfecto, hasta siento que desentoné, pues yo sólo me puse una sudadera de esqueleto, mis jeans y mis tenis, bueno, nadie dijo que se trataba de una comida formal.

Gerard estaba un tanto nervioso al principio, pues no conocía a Kristin, sin embargo ella fue bastante linda con él. Me agradó, es buena chica para Mikey.

La mayor parte del tiempo Gee y yo permanecimos tomados de la mano. Donna dio un discurso, nos dijo a Kristin y a mí que éramos bienvenidos a la familia, nos agradeció por hacer felices a sus hijos, pude notar a Mikey un tanto avergonzado, mientras que Gerard sólo pasaba la mirada de su madre a su hermano y su novia y finalmente terminaba observándome y sonriendo.

Después de la comida estuvimos un rato en la sala, hasta que Mikey dijo que ya tenía que ir a dejar a Kristin. Al final nos quedamos sólo Gee y yo en el sofá, él abrazado a mí. Fuimos a su habitación, donde le ayudé a quitarse la camisa y el pantalón, quedando solo en ropa interior, y yo no pude evitar llevarlo a la cama y besarlo, desde sus labios, su cuello, su pecho, sin embargo, por más que quería seguir besándolo así, quitarle todo y hacerlo mío, me abstuve de ello, pues Donna estaba en casa. Gee estaba demasiado ruborizado, lo ayudé a ponerse su pijama y nos quedamos así, abrazados. Es tan increíble la paz que me hace sentir Gee, me basta su sola compañía, tenerlo así, entre mis brazos, para sentirme completo. Lo amo tanto.  

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora