LXXV

98 7 0
                                        

 16 de febrero de 2006

"Gee no ha dejado de llorar, ¿qué le hiciste, Frank?", fue lo que me dijo hoy Mikey al llegar a la escuela, no le iba a decir lo que pasó, pero me dolió tanto pensar en mi Gerard llorando por mí. Ni siquiera me importó volarme la última clase, necesitaba ir con él, estar con él. Cuando llegué lo encontré en su habitación, hecho bolita, llorando. Donna me dijo que ni siquiera había querido tomar sus clases y su maestra había tenido que irse, prometiendo regresar al día siguiente. Al verme la expresión en la carita de Gee cambió y se abrazó a mí. "No me dejes, Frankie", volvió a decirme, "nunca lo haré mi vida", le respondí.

Gee se aferró a mi cuerpo y yo, yo no quería dejarlo. Pasamos toda la tarde juntos, sólo abrazándonos, mirándonos, besándonos, uniendo nuestras manos, entrelazando nuestras piernas. Quise quedarme con él a dormir, pues no dejaba de llorar ante la sola idea de que me separara de su lado, sin embargo tenía que llegar a casa, no quería escuchar los montones de cuestionamientos de mis papás.

Me dolió tanto separarme de Gerard, dejarlo ahí, llorando, cuando todo lo que quería era quedarme abrazándolo. Después de lo que pasó entre los dos ya no quiero estar lejos de él, odio esta distancia, odio tener que dejarlo solo. Lo amo tanto, lo necesito tanto y no, ya no puedo estar sin él.

100 días contigo (Frerard)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora