LXVI

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 22 de enero de 2006

Hoy estuve con Gee, estuvimos en su habitación, él sentado en mi regazo mientras nos besábamos, pero paré esa increíble sesión de besos para preguntárselo, "Gee ¿Te gusta todo lo que hacemos? Quiero saber si no te molesta que te bese tanto, que te toque", él me miró un tanto ruborizado, me besó y luego se abrazó a mí y me dijo al oído lo mismo que la otra vez "me gusta todo lo que me haces, Frankie", "y a mí me gusta tanto escuchar tu linda voz", le respondí, y vaya que me gusta, aunque pocas veces me hable.

Le dije que cuando algo le molestara de nuestra relación me lo comentara, sé que no le gusta mucho hablar, pero a veces me gustaría saber más de lo que piensa, lo que hay en su cabeza, "conmigo no te limites Gee, si necesitas decir algo, sólo dilo, sabes que te amo, no te voy a hacer sentir mal, cuidaré de ti siempre", le mencioné mirándolo a los ojos, "te amo, Frankie", me dijo entonces y yo sólo sentí que el maldito corazón se me iba a salir del pecho, nunca me había dicho eso, por lo que lo besé más y más, la verdad es que sólo quería hacerlo mío, pero no estaba preparado. He estado investigando un poco y sé que ocupo usar mucho lubricante para no lastimar a Gee, pero me muero por estar así con él.

Al final sólo nos quedamos en la cama, abrazados y dándonos besitos, no quería apartarme de su lado, Gee es tan cálido y huele tan delicioso, podría quedarme toda la vida así con él, sintiendo a mi corazón desbordarse de mi pecho con su sola presencia. Mi Gee es perfecto, él es todo lo que quiero y necesito, sólo él.  

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora