5 de Septiembre de 2005
No lo soporté más y le metí un puñetazo en la cara al imbécil de Jared, no iba a estar tan contento viendo cómo se besa con Jamia, no sé ni por qué lo hice ni qué me animó a hacerlo, obviamente él no se quedó quieto y me metió un buen golpe en el ojo izquierdo, dejándolo completamente morado. Tuvieron que llamar a nuestros padres, mi madre llegó bastante molesta por mí, "por qué me estás dando tantos problemas Anthony", odio que me diga así, sólo lo hace cuando está molesta, además cuáles malditos problemas, siempre me he portado como un chico ejemplar, es la primera vez que me peleo con alguien y sale con sus tonterías, seguramente sólo quería descargar toda su frustración conmigo.
Me dijo que estaba castigado, pero me valió y me salí por la ventana. Mis amigos estaban en casa de Mikey, la cual no se encuentra muy lejos de mi casa, por lo que fui para encontrarme con ellos y desahogarme.
Ray estaba sorprendido, "cómo se te ocurrió meterle un golpe a Jared", me dijo, pues porque ya me tenía hasta la madre por andarse besuqueando con Jamia delante de mí, "pero a ella ni le importas", remató y vaya, yo que creí que era mi amigo y me sale con esas idioteces.
Me molestaron un poco sus comentarios, por lo que me dio un respiro y fui hasta la sala de Mikey, donde ahí estaba Gerard, como siempre dibujando, aunque esta vez no estaba disfrazado de nada, sólo estaba ahí con una playera y un pantalón de su pijama, en cuanto sintió mi presencia me volteó a ver y vi una extraña expresión en su rostro, seguro fue por ver mi cara toda golpeada, "a veces quisiera ser como tú y no tener que pensar en nada ni en nadie", le dije sentándome en el sofá, mientras él seguía ahí frente a la mesita de centro con sus colores y sus dibujos, él sólo me miró de una forma rara y luego siguió dibujando. Me quedé unos minutos procesando todo lo que había pasado en el día hasta que de reojo vi que Gerard me estaba dando un papel, era uno de sus dibujos, ¡diablos!, era yo con una sonrisa y con un perro al lado. Tomé su dibujo, le agradecí, realmente es bueno, él sólo me sonrió, causándome una rara sensación, para después volver a sus dibujos. Fue algo bastante extraño, si me lo preguntan, pero sin duda su detalle me alegró el día.
ESTÁS LEYENDO
100 días contigo (Frerard)
Hayran KurguLa vida es horrible, hasta que conoces a alguien especial.
