LXXXIV

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 7 de marzo de 2006

Pude escuchar su linda voz, fue tan breve. Quise consolarlo, decirle que todo estará bien, pero no, sé que nada estará bien.

Patrick es la única persona que vale la pena en este lugar, en pocos días ha demostrado que es mi amigo, y vaya que un gran amigo. Como lo prometió, me ayudó a escabullirme a la oficina del director y ahí pude marcar a la casa de los Way. Fue Mikey quien me contestó, no pude decirle mucho, sólo que estaba en este maldito internado, que esperaba pronto salir de aquí, que los extraño a él, a Bob, a Ray, y por su puesto a mi Gee. Le pedí que lo pusiera al teléfono y pude escuchar su linda voz decir mi nombre, "¿Frankie?", fue lo que escuché del otro lado de la línea. "Hola mi amor, mi Gee. Te amo, te amo mucho", fue lo que le dije, con el deseo tan grande de poder estar a su lado, de tenerlo en mis brazos, "Frankie, ven, por favor, ven, ven, ven", fue lo que me respondió Gee con su voz quebrada y lo pude imaginar ahí, en la sala de su casa, sosteniendo el teléfono, con las lágrimas rodando por su carita, me sentí tan impotente de no poder estar ahí para consolarlo. "Volveré pronto por ti, amor, te lo prometo", y sólo lo escuché decir mi nombre y sollozar aún más, entonces oí la voz de Mikey, "Perdón Frank, Gee está mal, está muy mal desde que te fuiste", me dijo. Me hubiera gustado quedarme más tiempo hablando pero en ese momento entró el director. Patrick no pudo hacer mucho, se disculpó conmigo.

Fui fuertemente reprendido, me pusieron a limpiar todo el comedor por una semana por mi indisciplina y amagaron con decirle todo a mis padres, pero realmente no me importa, lo único que sé es que necesito salir de aquí, Gee me necesita y yo lo necesito a él.  

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora