LXXIX

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22 de febrero de 2006

Hoy se los dije, les comenté a Mikey, Ray y Bob que mis padres ya saben de mi relación con Gerard y que me han prohibido verlo, que incluso me han llamado fenómeno sólo por salir con él. Mikey fue el primero en hablar: "¿Lo vas a dejar? Él te necesita", "no lo voy a dejar", fue lo que le respondí. A solas con Ray le comenté que quiero escaparme con Gee, aunque él se mostró algo dudoso, cuestionó cómo voy a llevarme a Gerard, él es un chico especial y yo no podré darle todo lo que necesita y eso me hizo sentir realmente mal, porque en serio necesito llevarme a Gee a otro lado, si nos quedamos aquí mis padres tarde o temprano me encontrarán e intentarán separarme de él.

Me volé la última clase para poder ir a verlo. Cuando llegué aún estaba con su maestra, al verme, Gerard fue corriendo hacia mí, lo abracé tan fuerte. Su maestra sólo me dijo: "Tú debes de ser Frank. Lo haces muy feliz, no lo dejes", y posteriormente tomó sus cosas y se retiró, despidiéndose de Gee, quien apenas si la volteó a ver, pues no quería soltarme.

Subimos a su habitación donde comenzamos a besarnos, "te extrañé tanto", le mencioné en tanto le sacaba la ropa, "no me dejes Frankie, no me dejes", fue su respuesta, mientras se aferraba más a mí. "No te voy a dejar nunca".

Lo miré por unos segundos, completamente desnudo sobre la cama, sintiendo a mi corazón latir desbordado, pues en verdad lo amo tanto. Y nuevamente fue mío y yo fui suyo. Me acomodé entre sus piernas y lo penetré, sin perder de vista la expresión de su carita, algunas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, quise separarme, pues no quería lastimarlo, pero Gee no me dejó, se aferró más a mí, "te amo, Frankie", me dijo mirándome a los ojos en tanto lo tenía así, abajo de mí.

Arremetí contra su cuerpo una y otra y otra vez, hasta que se corrió con un lánguido gemido. Yo igual me vine en su interior, besándolo en el acto. Nos quedamos así, esperando a que nuestras respiraciones se regularan, cuando intenté salir de él, Gee enredó sus piernas a mi cintura, sus manos alrededor de mi cuello, "no me dejes, Frankie", volvió a decirme. "No lo haré mi amor, nunca te voy a dejar, te amo tanto, tanto", respondí besando su boquita.

Lo amo, lo amo tanto y en verdad no quiero estar sin Gerard, nunca más quiero separarme de él.

Pero tuve que volver a casa, mis padres estaban molestos, "¿Te fuiste con ese maldito maricón?", cuestionó mi padre, "sí, me fui con él ¿y qué?", respondí molesto, él se me acercó y me dio una fuerte cachetada. "En unos días te irás al internado y no volverás a ver a ese mocoso", señaló mi padre, molesto le dije que no dejaré que me separen de él, dándome la vuelta y dejándolos ahí, con su estúpida discusión.

No permitiré que lo hagan. No voy a dejar a Gee, nunca lo dejaré.

100 días contigo (Frerard)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora