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—Yo si te hago.

—¿Hacerme qué? —Canadá lo miró extrañado.

—La enamoración.

—Ena... Ena... Lo siento, Mex. No conozco esa palabra.

—No importa. Yo te lo explico. Solo necesito un par de cosas.

—¿Qué cosas?

—Una cena a la luz de las velas, comida casera, tal vez una guitarra y... ¿Estás anotando lo que digo?

—¡Sí! —sonrió—. Si me vas a enseñar algo, quiero recordarlo después.

Dulzura [México x Canadá]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora